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Puedes pedir los libros de la autora al mail: beamarchisone@gmail.com (envíos a todo el país)

LIBROS PUBLICADOS POR LA AUTORA
(poesía y narrativa)
"DE LOS HIJOS" (2014)- Ediciones Mis Escritos (Bs. As.)

Rincones y Acuarelas I (Poesía) -2019- La Imprenta digital (Bs. As)

Rincones y Acuarelas II (Narrativa)- 2019- La Imprenta digital (Bs. As.)

Los encontrarás:
En Rafaela (Santa Fe): en Librerías "EL SABER", "PAIDEIA" y "FABER".
En San Francisco (Córdoba): en Librería "COLLINO"
y en otras librerías del país.
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domingo, 30 de agosto de 2020

Sobre "Rincones y Acuarelas I y II" (por Edgardo Peretti)

 

RINCONES Y ACUARELAS I (Poesía)

RINCONES Y ACUARELAS II  (Narrativa)

-Autora: Beatriz Chiabrera de Marchisone-

Edición de Jorge Emilio Bossa (2019)


 Por Edgardo Peretti (Periodista y Escritor de Rafaela)


            Ha llegado a mi conocimiento esta duplicidad de obras de la escritora Beatriz Chiabrera de Marchisone, vecina de Clucellas, cercana  a mi pago gringo de Rafaela, dicho esto con el mayor de los orgullos.

            No puedo menos que componer una oferta literaria entre los dos libros. Aunque marquen tópicos diferentes, su unión es terminante. Ya desde las portadas, que conforman una expresión artística de alto vuelo, con un rincón hogareño, una fotografía compartida y una plástica intervención sensitiva de calidad terminan generando un producto impactante que se encuadra con una cuidada edición que llama la atención desde antes de comenzar la lectura. Lo que no es poco.

            No puedo – ni debo- soslayar el detalle de mencionar que no soy crítico, apenas un lector ávido que suele contar historia. Pero nada más. Por eso las palabras que aquí se exponen son demostrativas de sensaciones y emociones; cuestiones técnicas, abstenerse.

            Mi querida amiga Elda Massoni solía decir que “el poeta siente, los demás perciben” y eso es lo que he encontrado en estas palabras, cuyos entrelazamientos me llevarán a la conclusión final.  En “Mi pueblo en otoño” ya se percibe el tono intimista que BCM  posee para comunicarse con sus afectos escenográficos: su ámbito.

“Mi pueblo es raíz, es arrullo, es manta,/es sendero llano con retoños nuevos,/ es aquel regazo que guardó la infancia,/ es el niño libre deshojando sueños,/ es aquella tarde de ocaso tranquilo,/ es aquel que somos aunque estemos lejos”. (Fragmento op.cit.)

            Creo haber corrido el telón del escenario. Buscaré en algo que no es único, pero que marca un hito: “Por las rendijas del tiempo,/ ayer anduve mi infancia. Sin péndulos ni relojes,/ me sumergí en la nostalgia…” (“Ayer anduve mi infancia”, frag.).

            El título en sí mismo me impacta muy fuerte. Ese verbo de tránsito temporal es contundente. Una definición enorme en cuatro palabras.

            Con la sabiduría que da la experiencia, la vida, la autora deja salir su origen, sus afectos y pertenencias. No es necesario saber de poesía para disfrutar. Con haber sido niño es suficiente, aunque no todos disponen de ese diploma.

            Ya cuando ingreso al segundo libro, y aprecio que en la portada me espera un sillón, quizás cargado de confidencias, sueños y lágrimas, ya me siento más en confianza. Es como llegar a mi casa, literaria, en este caso.

            Ya en el Prólogo, la autora me advierte que “lo sobrenatural también aparece...”. Caramba, reflexiono; estoy a mis anchas.

            El profesor Amílcar Torre (1947-2003), consejero y amigo, distinguido hombre de letras, cuando leyó mis primeras obras me dejó una reflexión que el paso de los años hacen cada día más certera: “El autor nunca sabe lo que va a contar. Sólo lo cuenta”.

            Aquí también BCM se apoya en sus espejos cotidianos, su vivencia de lo más mínimo; esas cosas que están allí, cerca, palpables, pero que sólo perciben algunos. En “La plaza” ya deja en claro que hay espacio con tiempo que marca las horas “..mi pueblo se apronta a descansar”. (op. cit.). Pero no podría quedarme aquí. Hay obras de infinita orfebrería literaria, espacio al cual solo acceden los que manejan las técnicas más sutiles del cuento: “Vecinos” es excelente.

            He aquí que  a partir de estas líneas me permitiré ahondar en el sesgo conceptual propio de esta autora, docente además, de la cual considero que pulsa el sentir de sus espacios en todos sus trabajos, sin importar la forma en que los expone. Ella es la sangre y a la vez las venas de su pueblo, al que pinta con palabras adecuadas, aunque no por el azar, sino por el sentir; es una pintora de palabras en las cuales fluye una visión tan efímera en materia como interminable en tiempo.

            Su pueblo está en ella. Ella es su pueblo y viceversa, y lo decora con los universales colores que nos proporcionan el uso de las letras. Y esto no es óbice para marcar una frontera: hay calidad y cadencia en sus cosas cotidianas; el hecho de mostrar su entorno no la limita, la enaltece.

            Beatriz ha pintado su mundo con talento. En este espacio también hay lugar para su aldea.


Algunas referencias del Periodista y Escritor  EDGARDO PERETTI

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viernes, 17 de enero de 2020

Sobre "Rincones y Acuarelas I"- Cap. Rincones Personales. (Por María Alejandra Civalero Mautino)

Querida Bea, me senté en mi rincón a leer tus rincones y en el prólogo acepté la invitación de saborear, escuchar y palpar tus rincones y pintarlos con las acuarelas de mi imaginación.  En tus “Rincones personales” encontré estos versos de aromas, sonidos y colores que pintaron mis emociones.


De aromas y colores…
§        …brotaron aromas de sus colores neutros…
§        El olor del papiro invadió los rincones…
§        …los tonos y las gamas matizaban la infancia, del rasgado retrato de los colores neutros.
§        …y manó del retrato conocida fragancia que rozó mi mejilla como si fuera un beso
§        …el aroma del hogar entre los puños…
§        …fragancias y sabores en la piel…
§        …los aromas a patio con abuelos, las fragancias de siestas sin apuro…
§        …aún guardo el olor de aquel espacio…
§        …pintándole acuarelas a mi geografía…
§        …brotan luces de colores que van tiñendo la siesta y van manchando el aire con destellos de acuarelas
§        …y brotan los perfumes de la infancia salpicando mis ojos de húmedos recuerdos…
§        …de los senderos teñidos de acuarelas, aquellos días de almíbar y de rosas…
De sonidos…
§        …el eco de una voz ausente, un tenue llamado, provocó un vacío…
§        …el arrullo narcótico…
§        …notar cada tanto los sonidos de la ausencia…
§        …de percibir en el silencio el murmullo de los pasos, la respiración conocida, la palabra acostumbrada…
§        …y aún siento alguna voz que ya no está, pegada a mis oídos y a mi pecho.
§        …donde los sones invadían los rincones, con sonidos de trompetas y flautas…
§        Oye ese murmullo, abuelo, del otro lado del mar está tu idioma sonando…
§        …y resuenan las voces de todos los duendes…
§        …con la risa urgente…
§        …porque digo hijo con miel en los labios, con copla en la voz y plegaria en los dedos, con el tintineo de oídos alertas…
§        …y el eco irrumpe en todos los rincones…
§        Aún late el corazón en la campana…
§        …y un manojo de aromas y sonidos guardados en bolsillos de un guardapolvo viejo.
§        …nuestros puños cobijan todavía un manojo de aromas y de ecos, de palabras de abrigo…
§        …recogíamos la risa de los ríos, los suspiros del viento…
§        …el detonar de un corcho…y un coro de cristales…el eco de las copas estremece…
§        …un silencio interno que lacera…

Con tantos versos como estos pinté cientos de imágenes en mi memoria y los pinté con acuarelas, más o menos aguadas… por lágrimas quizás. Pasé, por ejemplo, de las lágrimas que brotaron por tu carencia en “La última mirada” a las lágrimas por mi carencia en “Intervalo”. Maravillosos esos versos. Realmente puedo afirmar tus palabras: “Hay rincones y rincones. Los tuyos y los míos…” Tuyos que se hacen míos en tus palabras. También reivindico el valor de embarcarnos en el “Desafío” de ser salmones para no dejarnos llevar por la corriente, por lo corriente, y esbozo sonrisas… y le agrego agua a las acuarelas, pero esta vez con mates. Y sigo con la lectura de tus rincones.

miércoles, 7 de agosto de 2019

Crítica a "Sentate que te cuento" y "Fotografías del alma"- Por C.Pablo Lorenzo

     C.Pablo Lorenzo (escritor de Río Gallegos- Santa Cruz) publicó dichas críticas en "El diablo en la biblioteca", donde hace una recopilación de "textos generados por otros textos",- como él mismo lo dice en el prólogo. "Aclaro que no me considero un crítico pero sí un lector onmívoro que anotaba en una libreta, o mentalmente, las impresiones de las obras que iba leyendo, las que deseaba compartir mi visión, y darles una devolución a los autores."
     Yo le había enviado mis libros, luego de haber participado con alguna de mis obras en "Papirando", revista digital que él dirigía. Con sorpresa me encontré con devoluciones minuciosas, que él escribió luego de leerlos. Y que ahora comparto. 


NARRADORA DE LO COTIDIANO
© C. Pablo Lorenzo

Crítica a “SENTATE QUE TE CUENTO” de Beatriz Chiabrera de Marchisone
Ejercitar la lectura es una tarea que requiere tiempo, momentos robados a otras actividades, es al principio una imposición voluntaria, luego se transforma en placer, la retribución es grande. Probablemente lo que leemos hoy recién en unos años podamos encuadrarlo o cruzarlo con otras lecturas o situaciones vivénciales, dar con puntos de luz y algunos tibios eurekas, aunque siempre es más fácil quedarse en el tiempo hueco de la televisión o la charla insustancial.
Con el libro de Beatriz, me atrevo a ser confianzudo por que ya lleva varias colaboraciones para Papirando, me encontré con una charla profunda, ahondé en el valor de la sencillez que puede ocultar profundas reflexiones, me senté y escuché lo que tenía que decir.
En unos de sus primero textos “Casi como un hijo” se observa el oficio de narradora, se vislumbra la cocina literaria, la rara unión del pensamiento y el sentimiento del escritor.
Hay ciertos lugares que parecen comunes pero se transforman, por ejemplo empieza con un vidrio empañado donde se escribe un nombre y termina con “…y en ese papel descuidado, // el triste recuerdo de una mancha.” La imagen de lo borroso y el adjetivo anterior tienen un peso que excede a las palabras aisladas al poner toda la figura en su sentido semántico más profundo.
Los pequeños detalles cotidianos de la observación directa son entonces elementos sencillos trastocados,
agrandados por una gran sensibilidad.
Como ya he dicho los seguidores de la revista ya han podido leer algunos poemas y relatos de Beatriz, este
número no es la excepción, dos textos de la autora que forman parte de este libro - enviado en formato pdf- el cual, al leerlo, fue como un bálsamo de sencillez y sentimiento por el despliegue de buenas intenciones de la autora. Del mundo materno, que lo torna nada aburrido, hay un abanico de sentimientos bien descriptos, poéticamente figurados, con imágenes validas por una pureza de mirada sin falsas premisas.
Si, puede caer en el lugar común, pero esos lugares tienen un carácter didáctico, enseñan desde el ejemplo de la situación como obrar sin extorsionar, con una buena leche de madre que no castra sino que potencia.
Con los pies bien puesto sobre la tierra parte su mirada nostálgica hacía el pasado para reinterpretar un presente no ajeno de pasiones futboleras, denota preocupación y orgullo de pertenecer, de ser memoria y parte de activa de su pueblo describiendo y participando en homenajes a lugares públicos que son cobijo para la imagen grupal de personas reunidas con un mismo fin y con una línea temporal que los hermana.
No hay figuras extrañas y no usa el simbolismo sino que apela al sentimiento que provoca la memoria nostálgica pura, a la contemplación signada por ojos optimistas. Los elementos son los comunes, los cotidianos, un mundo distinguible sin retórica ni términos rebuscados.
Como lector parcial me gustó más su narrativa, tendiente más a historias verídicas que a lo ficcional, pues parece ser un testimonio de su época, pretende, como casi todos los escritores, dejar una huella, una marca de su paso por este mundo y de alguna manera con “Sentate que te cuento” lo ha logrado desde esa supuesta charla informal pero cuidadosa en sus formas, un libro para lanzar al mundo para
que las miradas vuelvan a un lugar de origen muy especifico.


UN POCO DE TODO
Lectura de “Fotografías del alma” de Beatriz Chiabrera de Marchisone
Por C. Pablo Lorenzo

Lo que más me llamó la atención del libro fue el sesudo prólogo que permite hacer una interpretación de ese nexo delicado entre el escritor, el texto, el lector y la interpretación que se puede asumir desde la empatía o la entropía. Un buen ensayo de quien está inmersa en la actualidad de la información que proviene de varios causes, entre ellos internet. Sucede que además de ser una escritora primeramente local, logra en “Fotografías del alma”, universalizarse y volverse internacional con la propuesta y las temáticas, también es una mujer de su época, no ajena a los avances y pensamientos que se modifican con la catarata de datos que poseemos hoy. Debemos tener cuidado con esto de saturarnos con información, pero como ya he dicho antes, nuestra colaboradora tiene los pies bien puestos en la tierra, y se permite hacer uso de los medios a su alcance para difundir su obra sin ánimo de lucrar con ello. Ya es difícil ponerse a escribir como para también tener que dedicarse al merchandaising de su propia obra, algo que nos vemos obligado a hacer porque sin la distribución y la publicidad editorial nos encontramos solos en el desierto con nuestro librito bajo el brazo. Existen pues las ediciones de autor, las cadenas informales de difusión internacional como Papirando y el pequeño eco que podemos conseguir a nivel local. En todo el país, en otros países, es lo mismo, hay millones de escritores que se las apañan como pueden. Lo bueno es que no hay necesidad de manejarse bajo unos parámetros de adoctrinamiento y similitud que poseen las ediciones de editorial.
Le dí el libro a Roberto Silvi, un poeta local para que dejara su impresión ya que la visión de un poeta siempre es muy valiosa a la hora de analizar versos, y sus impresiones seguirán a continuación de estos pareceres.
Por mi parte creo que la obra es un poco de todo, un viaje mental hacia diferentes temas donde uno puede descansar la vista en donde más le interesa, es un poco de todo, piezas o fotografías que son parte de la vida y que se congelan en flashes o escritos para poder reflexionar, un libro que se lee en esos viajes largos de colectivo y que a veces te deja mirando la ventana por los ecos que produce en nuestro propio lago mental. La piedra la lanzó Beatriz, las ondas son nuestras.



Lectura de “Fotografías del alma” de Beatriz Chiabrera de Marchisone
Por Roberto Silvi
Primero antes de realizar los comentarios de las poesías, me presento: Me llamo Roberto Silvi, vivo en Río Gallegos, Santa Cruz desde el año 1974, tengo actualmente 42 años y este año me anoté en un taller de literatura a cargo del escritor Pablo Lorenzo donde comenzamos con un taller de novela.
Bueno, ahora sí quiero comentar “Fotografías del alma”, (poesía y narrativa) donde primeramente me pareció una gran combinación de tapa y contratapa con las poesías del interior. También es importante mencionar la investigación que hace la autora en el estudio de la fotografía donde compara el destello de luz por un destello de palabras.
En cuanto a la forma de verso libre se detiene en cada detalle de lo diario y lo cotidiano y lo actual del mundo en el que vivimos en “Olas”, pasando por “Vidrieras” con una forma de simbolismo poético agradable. En “Vagones y Campos” veo una forma directa y sencilla de llegar a percibir la angustiosa vida del gueto judío con las marcas insignias que aun perduran hasta en su propia bandera.

martes, 15 de noviembre de 2011

CRÍTICA A "FOTOGRAFÍAS DEL ALMA" (por C.P.Lorenzo: Editor de la revista Papirando)

UN POCO DE TODO
Lectura de “Fotografías del alma” de Beatriz Chiabrera de Marchisone
Por C. Pablo Lorenzo
Lo que más me llamó la atención del libro fue el sesudo prólogo que permite hacer una interpretación de ese nexo delicado entre el escritor, el texto, el lector y la interpretación que se puede asumir desde la empatía o la entropía. Un buen ensayo de quien está inmersa en la actualidad de la información que proviene de varios causes, entre ellos internet. Sucede que además de ser una escritora primeramente local, logra en “Fotografías del alma”, universalizarse y volverse internacional con la propuesta y las temáticas, también es una mujer de su época, no ajena a los avances y pensamientos que se modifican con la catarata de datos que poseemos hoy. Debemos tener cuidado con esto de saturarnos con información, pero como ya he dicho antes, nuestra colaboradora tiene los pies bien puestos en la tierra, y se permite hacer uso de los medios a su alcance para difundir su obra sin ánimo de lucrar con ello. Ya es difícil ponerse a escribir como para también tener que dedicarse al merchandaising de su propia obra, algo que nos vemos obligado a hacer porque sin la distribución y la publicidad editorial nos encontramos solos en el desierto con nuestro librito bajo el brazo. Existen pues las ediciones de autor, las cadenas informales de difusión internacional como Papirando y el pequeño eco que podemos conseguir a nivel local. En todo el país, en otros países, es lo mismo, hay millones de escritores que se las apañan como pueden. Lo bueno es que no hay necesidad de manejarse bajo unos parámetros de adoctrinamiento y similitud que poseen las ediciones de editorial.
Por mi parte creo que la obra es un poco de todo, un viaje mental hacia diferentes temas donde uno puede descansar la vista en donde más le interesa, es un poco de todo, piezas o fotografías que son parte de la vida y que se congelan en flashes o escritos para poder reflexionar, un libro que se lee en esos viajes largos de colectivo y que a veces te deja mirando la ventana por los ecos que produce en nuestro propio lago mental. La piedra la lanzó Beatriz, las ondas son nuestras.

Publicado en la Revista Papirando 19 – HISTORIAS DE AMOR (Río Gallegos- Santa Cruz)

martes, 9 de agosto de 2011

Crítica a"SENTATE QUE TE CUENTO" por Carlos Pablo Lorenzo (Editor de la revista Papirando- Río Gallegos)


NARRADORA DE LO COTIDIANO
© C. Pablo Lorenzo

Crítica a “SENTATE QUE TE CUENTO” de Beatriz Chiabrera de Marchisone

Ejercitar la lectura es una tarea que requiere tiempo, momentos robados a otras actividades, es al principio una imposición voluntaria, luego se transforma en placer, la retribución es grande. Probablemente lo que leemos hoy recién en unos años podamos encuadrarlo o cruzarlo con otras lecturas o situaciones vivénciales, dar con puntos de luz y algunos tibios eurekas, aunque siempre es más fácil quedarse en el tiempo hueco de la televisión o la charla insustancial.
Con el libro de Beatriz, me atrevo a ser confianzudo por que ya lleva varias colaboraciones para Papirando, me encontré con una charla profunda, ahondé en el valor de la sencillez que puede ocultar profundas reflexiones, me senté y escuché lo que tenía que decir.
En unos de sus primero textos “Casi como un hijo” se observa el oficio de narradora, se vislumbra la cocina literaria, la rara unión del pensamiento y el sentimiento del escritor.
Hay ciertos lugares que parecen comunes pero se transforman, por ejemplo empieza con un vidrio empañado donde se escribe un nombre y termina con “…y en ese papel descuidado, // el triste recuerdo de una mancha.” La imagen de lo borroso y el adjetivo anterior tienen un peso que excede a las palabras aisladas al poner toda la figura en su sentido semántico más profundo.
Los pequeños detalles cotidianos de la observación directa son entonces elementos sencillos trastocados,
agrandados por una gran sensibilidad.
Como ya he dicho los seguidores de la revista ya han podido leer algunos poemas y relatos de Beatriz, este
número no es la excepción, dos textos de la autora que forman parte de este libro - enviado en formato pdf- el cual, al leerlo, fue como un bálsamo de sencillez y sentimiento por el despliegue de buenas intenciones de la autora. Del mundo materno, que lo torna nada aburrido, hay un abanico de sentimientos bien descriptos, poéticamente figurados, con imágenes validas por una pureza de mirada sin falsas premisas.
Si, puede caer en el lugar común, pero esos lugares tienen un carácter didáctico, enseñan desde el ejemplo de la situación como obrar sin extorsionar, con una buena leche de madre que no castra sino que potencia.
Con los pies bien puesto sobre la tierra parte su mirada nostálgica hacía el pasado para reinterpretar un presente no ajeno de pasiones futboleras, denota preocupación y orgullo de pertenecer, de ser memoria y parte de activa de su pueblo describiendo y participando en homenajes a lugares públicos que son cobijo para la imagen grupal de personas reunidas con un mismo fin y con una línea temporal que los hermana.
No hay figuras extrañas y no usa el simbolismo sino que apela al sentimiento que provoca la memoria nostálgica pura, a la contemplación signada por ojos optimistas. Los elementos son los comunes, los cotidianos, un mundo distinguible sin retórica ni términos rebuscados.
Como lector parcial me gustó más su narrativa, tendiente más a historias verídicas que a lo ficcional, pues parece ser un testimonio de su época, pretende, como casi todos los escritores, dejar una huella, una marca de su paso por este mundo y de alguna manera con “Sentate que te cuento” lo ha logrado desde esa supuesta charla informal pero cuidadosa en sus formas, un libro para lanzar al mundo para
que las miradas vuelvan a un lugar de origen muy especifico.