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LIBROS PUBLICADOS POR LA AUTORA (poesía y narrativa)
Rincones y Acuarelas I (Poesía) -2019- La Imprenta digital (Bs. As)
Rincones y Acuarelas II (Narrativa)- 2019- La Imprenta digital (Bs. As.)
Los encontrarás:En Rafaela (Santa Fe): en Librerías "EL SABER", "PAIDEIA" y "FABER".
En San Francisco (Córdoba): en Librería "COLLINO"
y en otras librerías del país.
martes, 23 de abril de 2024
Crónica de una tarde de lluvia en Buenos Aires (De la autora)
martes, 13 de febrero de 2024
Carta a Julia, en un día de lluvia de febrero
Febrero 2024
Querida Julia:
¿Cómo perder esos momentos que nos regala la vida? Ayer hicimos barquitos de papel. Llovió todo el día y la calle se llenó de agua. Estábamos en las sierras y allí, las calles se convierten en ríos urbanos que arrastran lo que el cielo descarga en las montañas. Entonces, buscamos unas revistas viejas, y las doblamos hasta lograr la forma deseada de un barquito mágico que, con la complicidad de la pendiente, llegaría al océano y quizás, a alguna isla desconocida. Cruzamos la calle y nos agachamos en el cordón de la vereda, por donde la corriente de agua dejaba una profundidad adecuada para que nuestro vehículo acuático transitara. Enseguida empezó a deslizarse y a alejarse cuesta abajo. Debimos ayudarlo a sortear algunos obstáculos que normalmente no están en los ríos, como las ruedas de los autos estacionados, pero luego volvió a tomar velocidad hasta alcanzar la esquina y perderse. Lo seguimos con la vista hasta que pudimos, y se llevó nuestra tarde lluviosa de verano...
Y como diría Serrat: “son aquellas pequeñas cosas, que nos deja un tiempo de rosas…”
martes, 14 de febrero de 2023
Carta a Julia, que seguirá su infancia en Rafaela
14 de febrero de 2023
Querida Julia:
El fin de semana pasado
hicimos la mudanza final con todas tus cosas, y las de tus papás. Tu ropita y
tus juguetes también se fueron con vos. Y el Toto, que te acompañó en el
asiento trasero del auto, custodiando que no te movieras de tu sillita. Él
también se encontrará raro en un espacio desconocido; y seguramente extrañará a
la Mora, con la que no se llevaba muy bien- aunque sabemos que ella también lo
extrañará, aunque sea un poco gruñona.
Acá al lado, la casa, donde viviste
tus primeros casi dos años de vida, quedó momentáneamente vacía. Habías entrado
en brazos de mamá, cuando casi comenzaba el invierno del 2021, con un gorrito
que resaltaba tu carita redonda y rosada; hace un par de días, saliste de ella
caminando, con una muñeca en la mano, hacia el auto rumbo a Rafaela. Igualmente estamos felices de que estás en tu
nueva casa, donde seguirá tu infancia. Aprenderás a querer el barrio, y tendrás
tu escuela a unos pocos pasitos, sin tener que bajarte de la vereda. Pero para
eso todavía falta un poco.
Nos contaron que se ve la luna desde
la ventana de tu nueva pieza, esa luna que pedías ver todas las noches y te
sorprendías por su cambio de forma, lo que no podemos explicarte por ahora.
Te prometo que cuando vengas,
seguiremos yendo al espejo a peinarte, a adornar tu carita con brillito o a
oler el perfume del jabón de la jabonera. Y sé que seguirás soltando un “ohhh”
en las habitaciones oscuras, y un “ahí ta”, cuando se enciende la luz, porque
también te sorprende el contraste de la luz y la oscuridad.
Te prometo Enana –como te dice la
abuela- que seguiremos despertando al abuelo de alguna siesta, cuando estés en
casa. Y que él te seguirá salpicando con soda en la mesa, cuando el sifón ya
esté en el final, como lo hacía todos los días.
Sé que no te olvidarás de los olores
y sabores de la cocina de la Abu Bea, de los ruidos de las puertas, ni del
viento en las ventanas de tu primera casa. Pero también sé que descubrirás
nuevos sabores, nuevos sonidos, nuevos aromas, que te irán formando mientras
vayas transitando este camino tan maravilloso que es la vida.
Todos nos acostumbraremos a los cambios.
Deberemos acostumbrarnos. Porque con los cambios necesarios viene el
crecimiento.
Acá quedaron muchos cuentos por leer
y muñecas por vestir, dibujos por hacer y canciones por cantar; habrá mucho
tiempo para hacer todo esto juntos. Te lo prometo también.
Recuerda Julia, que por las noches,
estaremos mirando la misma luna…
Te amamos Enana…
Abu Bea
miércoles, 11 de enero de 2023
LA ÚLTIMA ZAMBULLIDA (un homenaje a Sambo, nuestro perro rescatista)
30 de diciembre de 2022
Ayer se nos fue Sambo. Un perro que llegó desde Rafaela, junto a su hermanita, en una caja, hace algo más de 9 años. Hacía poco que se había muerto Teo y, para calmar esa tristeza, incorporamos dos cachorros a la familia.: Sambo y Mora; él negro, ella blanca. Lloraron todo el camino cuando los trajimos en el auto, y parecían animalitos de peluche esponjosos y suaves. Los dejamos durmiendo adentro de la casa porque ya se aproximaba el invierno. Cada mañana desayunábamos con ellos, dándoles tostadas al lado nuestro; siempre esperaban la última, a la orden de “fin de desayuno”, lo que implicaba el final de ese manjar crujiente. Las vueltas a la plaza eran habituales, aunque Mora se volvía sin completarla, quizás porque alguna vez tuvo una mala experiencia con otro animal; pero Sambo seguía con nosotros, y si había agua acumulada por lluvias abundantes, corría a toda velocidad por esas piletas naturales que lo refrescaban y donde descargaba toda su energía.Se comunicaba de distintas formas; una de ellas era buscar alguna zapatilla o bota y traerla, cuando alguien, que no pertenecía a la familia, llegaba a la casa; por eso, muchas veces sabíamos que había entrado alguna persona ajena porque encontrábamos un calzado fuera de lugar, en la cocina o en el comedor. Cuando llegó Julia, también la tomó como alguien extraño, lo que la hacía acreedora a una zapatilla.
Le tenía miedo a las tormentas y, cuando se escuchaban los primeros truenos, venía con su hermana a nuestro dormitorio y se ubicaban cada uno al lado de la cama, Sambo del lado de Pepe y Mora, a mi lado. Aunque a veces también dormía arriba con Virgi, Emi o Fer, cuando encontraba una puerta abierta y aunque no hubiera tormenta. Los últimos días, cuando ya estaba convaleciente, venía a nuestra pieza o a la de Ceci, se quedaba parado y nos respiraba cerca de la cara; allí notamos que la tormenta que se avecinaba era otra.
Su cuerpito resistió todo lo que pudo con la ayuda de todo lo conocido para enfrentar su desmejoramiento diario que nos desconcertó hasta último momento. Pero los análisis, sueros y medicamentos no fueron suficientes, porque no se puede ir contra la naturaleza, por más remedios que la ciencia haya inventado. Y la impotencia nos iba invadiendo.
Su cuerpo de perrito rescatista resistió todo lo que pudo. Porque él era un perro rescatista; se arrojaba a la pileta cuando alguno de nosotros lo hacía, y nos tomaba de la muñeca hasta arrastrarnos a la orilla, cuando veía que ya nos encontrábamos “a salvo”.
Ayer fue su última zambullida. Y esta vez fue Ceci la que tuvo que rescatarlo a él, porque su cuerpito no resistió para salir. Quizás él lo quiso así. Seguramente Mora te buscará por mucho tiempo; probablemente nosotros te veamos en cada perro negro que se nos cruce. Te recordaremos siempre Sambo.
miércoles, 2 de junio de 2021
"Tejiendo la tarde" (de la autora)
Es otoño y me siento a tejer en la galería mientras va cayendo la tarde.
Pongo la radio. Un punto derecho, un punto revés, tomo tres puntos para hacer
la trenza, y los cruzo. Las agujas se resbalan entre mis dedos y la lana,
mientras pasa el tiempo y sigue pasando la vida. Me detengo. Cuando levanto la vista, el cielo
me sorprende con una gama de colores que contrastan con los árboles y el farol
del patio, recordándome que algunas cosas siguen su rumbo normal a pesar de
todo. Tomo el celular e inmortalizo la tarde –no con mi mejor foto, como
seguramente me reclamarán mis hijos-. La radio sigue regalándome canciones.
Abel Pintos, Rosana, Sergio Dalma. Perfecto. Tomo los colores del cielo y los
sones que sobrevuelan y los entrelazo en el tejido que estoy terminando para
Julia, que está por nacer. Un punto derecho, un trozo de cielo rojizo, un punto revés, un verso de
Abel Pintos, en la trenza deslizo un rayo del sol que se va y una hoja del
otoño que todavía no se va…
El abrigo ya casi está terminado, hecho de lana, cielo y canción…
miércoles, 11 de noviembre de 2020
"Vigilada" (de la autora)
Esta
mañana, cuando abro el mail, me encuentro con la actualización de octubre de
Google Maps. Por curiosidad, entro a ver. Guau! Qué vigilada estoy! Un plano
con globitos rojos me detalla mi ubicación durante ese mes: las ciudades y
lugares visitados en cada localidad, los kilómetros recorridos a pie, en
bicicleta y en auto, y me adjunta imágenes de esos lugares. Por ejemplo, me
cuenta que este mes - y yo agrego, debido a la cuarentena- sólo estuve en la plaza
de mi pueblo y en algunos negocios tipo carnicería, despensa y pollería, de los
que aparecen fotos- si quiero, puedo encontrar detalles de esos comercios. Si voy
más allá, encuentro mi actividad anual, o desde que estoy registrada- no sé
dónde- y puedo ver otros globitos rojos en otros lugares del mapa del mundo. Me
informa, además, que este 2020 he recorrido, hasta ahora, 3.548 km, que
equivale al 9% de la circunferencia de la tierra. Que he visitado tanta
cantidad de países, no sé cuántas ciudades y otra tanta cantidad de lugares,
que si entro, me detalla con precisión- desde un viaje al exterior hasta mi
visita al ginecólogo- como si alguien hubiera estado conmigo registrando todo
minuciosamente, con fecha, hora y hasta posición geosatelital, incluyendo alguna
foto que yo he tomado, y las rutas, repito, a pie, en auto, en mula o en lo que
haya viajado, y el tiempo que me llevó recorrerlas. Me sorprendo, un poco me
asusto; no sé si me gusta tanto detalle. 
miércoles, 29 de abril de 2020
DÍA DEL ANIMAL- "La zorra" (de la autora)
jueves, 9 de abril de 2020
"Crónica detrás de una ventana" (de la autora)
La naturaleza es, a veces, traicionera e impredecible. Nos sorprende con un virus desconocido que aparentemente va mutando; algo así como en la Evolución de las Especies de Darwin. Y me viene a la memoria un ensayo que escribí sobre ese tema, para un final de Lengua Inglesa, allá por 1986; quizás mi profesora de esa materia aún lo recuerde.
viernes, 24 de enero de 2020
"Desde la higuera"- (De la autora)
Con una bolsa en la mano, trepo por los troncos más firmes, asentando mis zapatillas. En un intento por espantar a los loros, he colocado un viejo muñeco colgado de sus ramas, a modo de espantapájaros. Pero no ha funcionado demasiado; los pícaros pericos siguen llegando en bandadas, confundiendo su color con las grandes hojas. Ya desde la “cima” puedo ver las tipas de la plaza, a lo lejos, más allá de los tejados. Varios higos ya están por la mitad, o heridos por los picotazos. Lástima. Junto algunos más sanos y los voy colocando en la bolsa.
De pronto,
un loro se posa sobre una de las ramas; aparentemente no se ha
percatado de mi presencia, o me está desafiando. Tomo mi celular con la
mano que me queda libre, y trato de sacarle unas fotos, intentando
mantener el equilibrio sobre la inestable planta; él se traslada de gajo
en gajo buscando la deliciosa fruta. Lo espanto, aunque cuando yo baje,
sé que volverá. miércoles, 9 de octubre de 2019
"Más allá de la guerra" - (de la autora)
El veterano de Malvinas Héctor Pereyra recuperará su casco ...
miércoles, 25 de septiembre de 2019
"Feriado inesperado"- (De la autora)
entro y me siento en una mesa que da a la
calle, así tengo luz para escribir mientras tomo algo; hay varias mesas
ocupadas. Escucho una canción de Abel Pintos que me alegra la mañana, siempre
es bueno escucharlo. Cuando llega la camarera le pido un café y busco en mi
cartera algo dónde escribir y una lapicera. El cuaderno que tenía adentro lo
dejé en casa, y los lentes quedaron en el auto. No importa. Una servilleta va a
ser muy chica. Revolviendo, encuentro un viejo presupuesto arrugado en el fondo de la
cartera, que me puede servir; la parte de atrás está en blanco. Escribo igual, sin lentes y en el
papel desprolijo. Levanto la vista cada tanto para mirar las noticias en el
televisor; la vista me va a pasar factura, seguro. Por la ventana veo que pasan
algunas personas caminando. Pocas. Busco en Internet por la fecha del día del Empleado
de Comercio, porque tengo mucha duda. ¿Cómo no escuchamos nada? Encuentro
información que me confunde aún más: domingo, 28 de julio de 2019
Tardecita en la Biblioteca (de la autora)
Llegamos un poquito tarde,
anunciando nuestra entrada con el chirrido de la puerta principal. Se hizo
silencio en el acto ya comenzado y nos ubicaron en las sillas vacías de la
primera fila, mientras nosotros pedíamos disculpas por haber interrumpido. La
entrega de premios se fue desarrollando en un marco distendido, con
presentación de libro, lectura de cuentos y un pequeño interludio musical a
cargo de intérpretes locales, con canciones de Jazz, Funk y Tango. sábado, 15 de junio de 2019
"Dependencia" - Con un poco de humor (De la autora)
que tengo que hacer algunas cosas con la computadora. Decido hacer una torta; busco la receta y preparo los ingredientes. Cuando pongo la manteca y el azúcar en el bowl, me doy cuenta que no puedo usar la batidora. Menos mal que voy a tenis y tengo un poco de fuerza en los brazos. El horno es a gas, así que hornearla no es un impedimento. Mientras espero, me siento a escribir esto. Tomo dos hojas de papel y una lapicera – ya que no puedo hacerlo en la computadora- y me pongo los lentes. Luego de un rato, me doy cuenta que debo cambiar de posición para no hacerme sombra con la mano que interfiere con la luz de la ventana. Ya son más de las 11 y la mañana está perdida. O no. Quizás haya disfrutado el desayuno romántico, la preparación de la torta sin electrodomésticos que agilicen la tarea, y la escritura a mano del texto. Y sí, la dependencia muchas veces nos lleva a hacer lo mismo todos los días. Quizás esté bueno cambiar de vez en cuando.
martes, 28 de mayo de 2019
"El salón"- (De la autora)
Completo
la segunda vuelta y regreso al escenario, y allí está mi hijo, con la camiseta
a rayas roja y blanca recibiendo su primer trofeo de la escuelita de fútbol,
con una emoción que sé que lo embarga y que no va a olvidar. Más adelante, también estaremos allí,
festejando campeonatos y levantando copas, y sonará el himno de Florida,
llenándonos los ojos de lágrimas. sábado, 27 de abril de 2019
"Carta para Sergio" (De la autora)
El 11 de marzo estabas dando un recital en el Teatro “Mercedes Sosa”
de San Miguel de Tucumán, cuando caíste del escenario, frente a tu público que
no podía creer lo que estaba ocurriendo. La ironía del destino hizo que te
dispusieras a cantar “Te llamo para despedirme” justo en ese instante. Quizás
estabas demasiado concentrado, tal vez te encandilaron las luces. Te repito, tu
público no lo podía creer. Fuiste parte de mi adolescencia Sergio. Tuve la suerte de verte en el escenario, y en una ocasión te crucé en la calle, cuando estabas entrando al Cine-Teatro Belgrano de Rafaela. Mucho me has
acompañado; tantas noches te he escuchado. No creo que sea el momento para
partir. Quizás tu voz deba seguir sonando en las radios, en los autos, en los
festivales, en los teatros. Para que podamos identificarnos cuando cantás
“Gigante, chiquito”, o alguna melodía como “Por ti” nos retrotraiga a los
danzantes de los 80. La vida vale la pena Sergio. Pensalo. 




















