POESÍA. NARRATIVA. INFORMACIÓN LITERARIA. CONCURSOS. AUTORES CLÁSICOS Y NÓVELES


Puedes pedir los libros de la autora al mail: beamarchisone@gmail.com (envíos a todo el país)

LIBROS PUBLICADOS POR LA AUTORA
(poesía y narrativa)
"DE LOS HIJOS" (2014)- Ediciones Mis Escritos (Bs. As.)

Rincones y Acuarelas I (Poesía) -2019- La Imprenta digital (Bs. As)

Rincones y Acuarelas II (Narrativa)- 2019- La Imprenta digital (Bs. As.)

Los encontrarás:
En Rafaela (Santa Fe): en Librerías "EL SABER", "PAIDEIA" y "FABER".
En San Francisco (Córdoba): en Librería "COLLINO"
y en otras librerías del país.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

"Un buen negocio" (por Susana Solanes) TALLER VIRTUAL 7

  Era el tercer café que tomaban, pero Freddy aún no había podido calmarse.

  __ ¿A vos te parece que el plan del Gordo va a resultar?

  __ Tranquilo, todo lleva su tiempo __ la voz de Guillermo procuraba calmarlo __ Lo primero que tenemos que hacer, es alquilar un local al lado del banco. Ponemos un negocio, hacemos el boquete en la pared, lo robamos y escapamos.

  __ Así como vos lo decís, parece muy fácil. Pero yo no estoy tan seguro.

  __ Vos nunca estás seguro de nada. ¿Cuántos años tenés? Treinta y pico, no durás en los trabajos, no te gusta estudiar, tu mujer te echó de la casa por vago. No dudés más, de esta vas a salir campeón y, a lo mejor, hasta tu mujer te llama para que vuelvas a su lado.

  __ Entonces, lo del Gordo… __ Freddy respiraba con dificultad, sin convencerse del todo. Pero tal vez, Guille tenía razón y esta, era la última oportunidad en su vida.

  __ Está hecho. Ahora vamos a ver al localcito que se alquila.

  Arreglaron en seguida con la dueña del local, porque con el negocio que pensaban hacer robando al banco, no iban a perder tiempo en minucias. Luego vino el ramo que iban a establecer, y también Guille encontró la solución:

  __ Anduve mirando por los alrededores y me parece que nos va a ir bien, porque no hay competidores. A dos cuadras hay un negocio pero lo maneja un viejo cascarrabias que se pelea con todo el mundo.

  Un poco de arreglo en las luces, algo de pintura y el negocio estuvo instalado. Los permisos los iban a tramitan luego de unos días y, a lo mejor, ni les hacían falta. La verdulería estuvo instalada. Los vecinos estaban contentos porque dos buenos muchachos se habían  hecho cargo de ese local, que hacía mucho tiempo que estaba abandonado. La clientela aumentaba día a día. Pero surgió el primer problema.

  __ Al Gordo lo metieron preso __ dijo un mediodía Guille cuando se sentaron a comer en la cocinita detrás del negocio __  Es un asunto medio feo y como el Gordo tenía antecedentes, va a estar por lo menos tres años a la sombra __ Al asombro del amigo, contestó __ De aquello nos olvidamos,  por ahora.

  Y se olvidaron de verdad, porque la verdulería prosperaba gracias al trabajo de los muchachos, su buena atención, limpieza y honestidad. Llevaban la compra a las casas, tomaban nota de los pedidos y pronto pudieron comprarse un camioncito para traer la verdura del  mercado.

  Guille no hablaba mucho pero cuidaba que el negocio marchara bien, y Freddy estaba tan satisfecho con su trabajo, que hasta visitó a su ex para que comprobara con sus propios ojos, que él era otro.

  Cuando pasaron cinco años, los cambios eran evidentes. Habían comprado el local que la dueña, enternecida porque eran buenos pagadores, se los vendió a un precio accesible.  Compraron el local de al lado y agrandaron la verdulería. Ahora eran mayoristas y tenían dos empleados. Freddy se había medio arreglado con su ex,  visitaba a la familia los domingos y salían a comer afuera con ella y los chicos. Les podía pasar una buena mensualidad. Guillermo se había acomodado a la nueva situación y vivía bien, soltero con su madre, pero bien.

  Un día, Guille vino con la noticia: __ Lo encontré al Gordo, hace unos días que salió de la cárcel. Lo invité que venga acá __ Freddy, quiso dejar algo en claro. También él había colaborado con el éxito del negocio y quería estar tranquilo. Conversaron poco, pero se pusieron de acuerdo.

  El Gordo llegó un día, al anochecer. Seguía con sus planes de robar el banco de al lado. Le dijeron que no, que así estaban bien, los clientes los querían y ahora, eran personas honestas. El Gordo les dijo que no tenían palabra, que lo tenía todo pensado porque en la cárcel se había hecho de algunos amigos para formar la banda. Pero no hubo arreglo. Freddy le quiso regalar un kilo de manzanas, pero el Gordo le dijo que él no era Blancanieves.

AUTORA: Susana Solanes

Rosario (Santa Fe- Argentina)

TALLER VIRTUAL 7

"Mamá y el mercado" (por Claudia Fernández) TALLER VIRTUAL 7


   El mercado. El mercado. Hay que ir a hacer las compras al mercado, pero ¿quién va? Mamá, siempre mamá.

Claro! ¡Ellos piden nomás, pero ni ahí de ayudar!

El más chico quiere pan y dulces. La nena pide lechuga, tomate, zanahorias, porque “quiere estar en línea para el verano” y piensa vivir a ensalada. Aunque yo también tendría que ponerme a dieta a ver si me entra la malla este año…mmm…

El mayor pide bananas, huevos, carne, porque “hace fierros”, entonces quiere tener buenos músculos y dice que con esos alimentos ayuda a formar músculos, en fin, en mi época los músculos se hacían trabajando.

El marido dice “querida, trae algún encurtido y fiambre” y bueno, el sábado a la noche nos juntamos los chicos y nosotros en familia y con una picadita miramo alguna peli.

Y sí, a veces reniego porque ninguno me acompaña al mercado y yo vuelvo con el carrito cargado de cosas. Pero me gusta comprarles cosas lindas para mimarlos. Les traigo la verdura, el pan, los encurtidos, alguna botellita de vino, el helado, porque la picadita de los sábados termina siempre con helado para todos.

¡Y es tan lindo mimar a la familia!

AUTORA: Claudia Fernández

Balcarce (Buenos Aires- Argentina)

TALLER VIRTUAL 7

"Pic nic" (por Miriam Fernández) TALLER VIRTUAL 7


 

Un pic nic cada domingo,

el paseo tan ansiado.

Cocinaba tío Mingo...

un camino bien guiado.

 

Preparando la salida,

todos juntos a la chata.

primavera colorida,

disfrutando gente grata.

 

Asados y pan casero,

las verduritas asadas.

Ni cargaron el brasero...

a soltar las risotadas.

 

Las canastas se vaciaron,

variedad de ensaladas.

Las mujeres caminaron...

las niñas muy dispersadas.

 

Por la tarde la bailanta,

los vecinos se sumaron.

Aquí nadie se espanta...

y un trencito armaron.

 

Festejos bien familiares,

el tiempo pasa corrido.

Volviendo a sus hogares,

el brindis interrumpido.


AUTORA: Miriam Fernández

Mar del Plata (Buenos Aires- Argentina)

TALLER VIRTUAL 7

"Veredicto apasionado" (por Anselmo Miguel Molinas) TALLER VIRTUAL 7

No es la primera vez. Podría no interesar a nadie. Pero no lo permite y por eso está allí, encerrada.

            Su carácter irascible es tan conocido como caprichoso. No va a cambiar. De ahí el enfado y desagrado de quienes deben lidiar con ella. Pega, araña, muerde, lastima, escupe, amenaza y maldice cuando la atacan, cuando dudan de ella.

            Tienen la misma opinión el párroco, los agentes policiales y su jefe, médicos, terapistas, psicólogos y psiquiatras, el personal carcelario, el administrativo y la superioridad, los fiscales y los jueces, los abogados, su familia, las de las víctimas y los lesionados.

            Ha confesado sin sonrojarse cada vez que la indagan que “ella no quiere matar, que eso es demasiado fácil”. También repite una y otra vez que “no le gusta que la molesten”, eso es todo.

            Marta Olaya es una mujer difícil, aunque no lo cree.

            Su último ataque produjo a un ayudante de cocina un tajo de ocho centímetros en el pómulo y la amputación de media oreja izquierda. El hombre no esperaba ninguna respuesta. Fue una conversación amable entre dos compañeros de trabajo; él hervía los fideos, ella picaba el último tomate para terminar la salsa; estaban los clientes del comedor, montando queso azul cremoso sobre aromáticas y crocantes tostadas y llevándoselos a la boca para  distraer sus estómagos.

            Una moza ingresaba desde el salón, se cerró a sus espaldas la puerta giratoria, abrió sus ojos exageradamente, se le cayó la bandeja, esperó el grito, fracasó, el desmayo llegó antes. El hombre, que no salía de su asombro, atinó a tomar un repasador.

            Fue el ayudante de cocina quien mostró la foto. Era hermosa, estéticamente perfecta, atractiva. A Marta Olaya no le agradó, menos aun cuando el joven comentó que la utilizaría como fondo en la marquesina del establecimiento gastronómico que pensaba inaugurar en unos meses.

            —La leyenda del cartel sería: “Restaurant Buena vida, atendido por sus dueños, José y Rita”—. Comentó, orgulloso que  aquella bella composición ilustrativa serviría de fondo al cartel y que la obtuvo con su vieja cámara Canon Eos 700 lente 35-80 mm.  La misma  exhibía verduras, frutos de la huerta, encurtidos, pan y vinos.

            Y con un tic de chef profesional, que no lo era, arrojó prolijamente los fideos a la olla. De allí en más lo conocido. El acero abrió la carne del pómulo y cayó  en la mesada, junto a la espumadera, el trozo de oreja cortada. Instintivamente, con la intensión de parar el flujo de sangre, tomó el paño que tenía a mano, se lo llevó a la cabeza y salió corriendo desde la cocina hacia la cochera pasando por la puerta de servicio. Un golpe, un crujido y la abertura vaivén abierta, se cerró.

            Ella, apenas sonriendo, miró la foto que lucía apoyada sobre el colador de acero que esperaba los fideos ya cocidos en exceso. En ningún momento se detuvo en la belleza de las berenjenas, pimientos, repollo, pastinacas, cebollas, apios, tomates, zanahorias, rábanos, manzanas, el pan, las bebidas o las conservas avinagradas.

            Desorientando al Juez, Marta Olaya hizo una declaración muy breve. Dijo que ya había puesto las cosas en su lugar, que se despreocupara; ella lo descubrió y no necesitó esperar ningún trámite judicial para penar al ladrón.

            Afirmó que unos quince días antes de herirlo, el ayudante de cocina le había robado los dos canastos que se lucían en la foto. Lo probó. Los tres tejedores de mimbre del pueblo le dieron la razón, era la única capaz de trenzar lo que llamaban el engarce “cuatro dedos”, que no es otra cosa que la forma de unir el asa con la cesta.

            No es la primera vez. Está entre rejas. Le devolvieron los canastos que ahora usa para las compras la empleada doméstica de la mujer del Juez. Marta Olaya se los vendió, no acostumbraba a comprar fallos.


AUTOR: Anselmo Miguel Molinas

Santa Fe Capital (Santa Fe- Argentina)

TALLER VIRTUAL 7

Prólogo "De tesoros y piratas" (TALLER VIRTUAL 6)

     Hemos llegado ya al Taller Virtual 6. La pandemia de Coronavirus que ha comenzado en diciembre de 2019 nos ha confinado, limitándonos en nuestras actividades cotidianas, por eso es esta propuesta.

     Estas antologías, resultado de los talleres, apuntan a dejar las  huellas de aquellos autores que descubren aquí un motivo de distracción y un punto de encuentro con aquellos que disfrutamos de la escritura y de la lectura.

     Los textos llegaron, en esta oportunidad, desde distintas provincias de Argentina,  desde otros países de América (Chile y Colombia), y desde Europa (España).

     En esta antología hay 2 categorías: Niños y adolescentes hasta 16 años, y Adultos que debían escribir para niños. Es muy difícil establecer una línea divisoria que indique qué texto no es para la primer categoría, por lo que he considerado que, habiendo algunos textos que no cumplen con las bases, quizás sea enriquecedor para los adolescentes leer dichas obras, por lo que no las he excluído.

     Algunos niños muy pequeños han sido ayudados a interpretar la imagen; otros ya se desempeñan solos, con vocabulario típico de la edad, lo que es muy valioso.

     Y nos encontramos con cuentos y poesías escritas por los adultos, pero con lenguaje para chicos, que hacen volar su imaginación y los sumergen en el mundo de las letras sin que ellos lo perciban. Porque lo disfrutan.

     Los temas abordados rondan, por supuesto, tesoros y piratas, islas y barcos, búsquedas y sorpresas.  

     La idea de recopilar los escritos en una antología aparece como forma de valorar el esfuerzo de los escritores, y apreciar los distintos géneros, temas, tonos y enfoques que se pueden aplicar a través de una misma imagen.

     El orden de las obras- cuentos, poemas y relatos- responde al orden en que fueron recibidas y publicadas en el blog:

beatrizchiabrerademarchisone.blogspot.com.

     Los invito a formar parte de esta tripulación, a navegar por mares remotos, visitar islas fantasmas y conocer a personajes misteriosos, a través de la palabra de sus autores.

     Desde este momento, te nombro Pirata.

 

Beatriz Chiabrera de Marchisone

Recopiladora

martes, 8 de septiembre de 2020

"La fiesta" (por Justina Cabral) TALLER VIRTUAL 7


 

Adentro de mi canasta

un alboroto se armó.

Berenjenas y pepinos

charlan con el coliflor.

 

Morrones y zanahorias

 se ríen a carcajadas,

el diario anuncia un romance

entre tomate y manzana.

 

Arman la fiesta sorpresa

alcaparras y aceitunas,

entre guirnaldas desfilan

los ajos y la lechuga.

 

El pan en su reposera

se toma flor de descanso

mientras botellas de vino

con las copas bailan tango.

 

AUTORA: Justina Cabral

Mar del Plata (Buenos Aires- Argentina)

TALLER VIRTUAL 7

"Servite" (por Diego Lanis) TALLER VIRTUAL 7


 

Canasta que combinas

vida y naturaleza, son

los colores llamativos

y es más, los mejores.

De la tierra a la mesa,

no hay como los frutos

de la naturaleza.

Sabiamente elaborados

por las manos de la 

vida, todo lo distingue

y en nada, se parecen

a lo contrario de lo que

ofrecen.

Aromas, sabores y 

tonos, son música

para el cuerpo.

Nuestros sentidos los

reconocen y ansiamos

degustarlos, para obtener

el bienestar anhelado.

Cuanto más cerca de la

tierra lo que comemos,

somos más sanos.

Sabia naturaleza, 

proveedora de todo

lo que necesita tu mesa.

¡ A apurarse con las 

verduras y frutas !

¡Que el alimento es

el medicamento !

AUTOR: Diego Lanis

C.A.B.A. (Buenos Aires- Argentina)

TALLER VIRTUAL 7

"Un tesoro original" (por María Bacigaluppo) TALLER VIRTUAL 6


HABÍA UNA VEZ UNOS PIRATAS LLAMADOS JUAN Y PEDRO, QUE NAVEGABAN POR EL MAR MEDITERRÁNEO Y TRATABAN DE ENCONTRAR EL TESORO MÁS BUSCADO DE TODO EL MUNDO.

 EL TESORO ERA… PODER VOLAR.

PERO ERA MUY PERO MUY DIFÍCIL HALLARLO, PORQUE ESTABA MUY CUSTODIADO. TENÍA TIBURONES, MEDUSAS Y PIRAÑAS VIGILANDO A SU ALREDEDOR.

JUAN Y PEDRO ESTABAN MUY CERCA, PERO ERA LINDO Y FEO A LA VEZ, PORQUE SI SE ACERCABAN PODÍAN CAERSE Y LOS ANIMALES LOS DEVORABAN. ADEMÁS HABÍA UNA FUERTE TORMENTA Y OLAS GRANDES, Y SU BOTE SE MOVÍA MUCHO MUCHO. EL BOTE SE LLENABA DE AGUA Y PECES, REMABAN Y REMABAN, PERO ELLOS NUNCA SE RENDÍAN Y SEGUÍAN ADELANTE.

DE PRONTO UNA PIRAÑA SALTÓ AL BOTE Y MORDIÓ A PEDRO, YA NO PODÍA REMAR MÁS, Y LE DIJO A JUAN: ¡NO PUEDO MÁS! CREO QUE ME VOY A TIRAR AL AGUA. PERO JUAN LO CONVENCIÓ Y LE DIJO: ¡VOS SOS VALIENTE, VOS PODÉS! LO VAMOS A LOGRAR JUNTOS.

 DE REPENTE UNA FUERTE OLA LOS EMPUJÓ HASTA UNA CUEVA, Y SE DIERON CUENTA QUE AHÍ ESTABA EL TESORO.

POR SUERTE, PUDIERON VOLVER A CASA VOLANDO. FIN

AUTORA: María Bacigaluppo

-8 años-

Clucellas (Santa Fe- Argentina)

TALLER VIRTUAL 6

lunes, 7 de septiembre de 2020

"Alimentando el amor" (por Selva Angélica Simón) TALLER VIRTUAL 7


 

La mesa desborda de colores

Algunos

se esconden en las canastas doradas.

Todo apetece

en los ojos de la niña.

Ella

nutre las estrellas con un trozo de pan.

Se baña de sabores.

Espera su destino.

Un lugar

donde la bondad de las voces

acaricien su rostro

en un apetecible reencuentro familiar.

AUTORA: Selva Angélica Simón

La Plata (Buenos Aires- Argentina)

TALLER VIRTUAL 7

sábado, 5 de septiembre de 2020

"La comida" (por Beatriz Chiabrera de Marchisone) TALLER VIRTUAL 7


     “Carré de cerdo a la cacerola con papas y ciruelas”, leyó del libro de recetas de una conocida cocinera que aparecía por televisión en un programa de la tarde. Eso es lo que prepararía hoy; era una buena combinación agridulce. Le gustaba cocinar y ese plato era especial cuando uno tenía que dar una buena noticia.

     Guardó el libro en la estantería que estaba sobre la mesada de la cocina junto a los otros volúmenes sobre repostería y tomó una olla lo suficientemente grande como para que entraran la carne y la guarnición. Se colocó el delantal para no salpicarse el vestido nuevo que había comprado para la ocasión y puso un poco de aceite a calentar sobre la hornalla. En realidad, tendría que haberse puesto otra ropa para cocinar, pero prefirió vestirse y maquillarse antes, no sabía muy bien por qué. Sí lo sabía. Estaba ansiosa. No regulaba mucho los tiempos y las decisiones, y el hecho de vestirse primero le adelantaba un paso. Quizás los aromas quedarían impregnados en sus prendas, pero no le importaba. Volvió a la realidad, cosa que le costaba mucho hacer últimamente; tenía siempre el pensamiento disperso, como en otro lado. Tomó un par de cebollas y el cuchillo grande y comenzó a picarlas para preparar el fondo de cocción para el carré. El ácido invisible del bulbo triturado se elevaba y le llegaba a los ojos provocando un ardor que se mezclaba con dolor. Se le correría el delineador, pensó, con los ojos que sentía demasiado humedecidos. La cebolla picada siempre la hacía llorar, como Ernesto, a quien recordó mientras presionaba el cuchillo con fuerza y con golpes seguidos sobre la tabla de madera. El muy desgraciado tenía continuamente una excusa para postergar o cancelar las citas, pensaba, mientras una lágrima caía sobre el mármol de la cocina y ella cerraba los ojos con fuerza para que se fuera esa desagradable sensación. Mientras más presionaba los ojos, más le ardían. No sabía muy bien si las lágrimas eran por la cebolla o por el fugaz pensamiento sobre Ernesto. Se secó con el repasador que tenía a mano; efectivamente el delineador había quedado ahora sobre el paño blanco. Volcó la hortaliza en la olla, que hizo un ruido chirriante y desprendió un humo instantáneo al tocar el aceite caliente. Le agregó también unos trozos de pimiento para que le diera color y sabor, y bajó un poco el fuego de la hornalla para que no se le quemara. Todavía le punzaban los ojos y seguramente los tendría colorados e inflamados por habérselos frotado. Tendría que volver a maquillarse. Tomó el trozo de carne rosada, lo dispuso sobre la tabla y lo golpeó un poco con el martillo de madera para que se ablandara. Eso es lo que tenía que hacer con su padre, ablandarlo para que no se enojara cuando ella le contara. Pero eso no lo podía hacer con el martillo, con él tendría que aplicar otro método, algo menos agresivo; la comida sería quizás una buena opción. Saló la carne de los dos lados y la colocó en la olla sobre la cebolla y el pimiento ya salteados,  y luego sazonó con hierbas y agregó laurel, tomillo y orégano para resaltar aún más el sabor. Eso es lo que Ernesto le daba a su vida, sabor; su relación tenía todos los condimentos, en ocasiones dulce, otras amargo, a veces picante, otras salado; como en las comidas. Ya se comenzaba a percibir el aroma en todo el departamento y, aún mañana, quedaría impregnado en las cortinas y tapizados; lo que haría que ella recordara la situación de la cena especial. Para apagar el calor que quemaría el fondo de cocción le echó un poco más de agua y dejó la olla semitapada para que la justa evaporación dejara la salsa un tanto espesa. Espesa. Espesa se iba a poner la charla. Estaba segura. Aunque su madre quizás la entendería. Eso es lo que ella esperaba al menos. Luego de un rato, dio vuelta la carne, agregó más sal y peló las papas que comenzó a cortar en cubos. Cortar. Quizás ella hubiera estado a tiempo de cortar con Ernesto y comenzar una relación normal, más simple, como querían sus padres, con casamiento y todo, como una comida finamente decorada a los ojos, pero que cuando la probás no tiene gusto. A ella le gustaba bien aderezada. “Azúcar, pimienta y sal”, como decía la canción, ¿quién la había escrito?, no se acordaba, pero qué razón tenía. Comenzó a cantarla como un homenaje al autor, mientras destapaba la olla para mover un poco la carne nuevamente.

      Terminó con las papas y las agregó a la preparación, cuando ya faltaba poco para que el carré estuviera cocido. Las papas iban al final porque sino quedaban demasiado blandas. Ella sí que había sido demasiado blanda con Ernesto, tendría que haberle exigido más, ahora se había puesto más dura, una iba aprendiendo a fuerza de equivocarse. Él la quería. A su manera pero la quería. Quizás ya era tarde.  Seguidamente, adicionó las ciruelas, para darle un toque dulzón. ¡Qué dulce era Ernesto cuando se lo proponía!, lo recordaba y lo saboreaba, se le hacía agua a la boca. Tomó una de las ciruelas que habían quedado en la bolsa para saciar esa sensación.

     Debía apurar un poquito el fuego porque se le hacía tarde. La cita era a las nueve. Levantó la tapa y cortó un trozo de la carne para probar si estaba con suficiente sal. Con el apuro, se quemó la punta de la lengua. Ahora le quedaría sensible por unos días. Sensible, casi con dolor, como se sentía ella ahora, y una lágrima volvió a brotar de sus ojos que secó con cuidado para que no le quedaran tan colorados. Quizás se había apurado con Ernesto y se había quemado. Como cuando probó la carne. Tendría que haber tomado sus precauciones. Buena comparación, pensó. En un ratito estaría la comida. Se dirigió al baño para retocarse el maquillaje; no quería dejar vestigios de sus lágrimas.   

     Sonó el timbre mientras ella estaba preparando la mesa. ¿Serían sus padres o Ernesto? Esta vez no había encontrado pretexto para faltar a la cita y había logrado reunirlos a los tres. Pasó cerca del modular y vio los pasajes, los metió dentro del cajón para que no le hicieran preguntas por anticipado y se cuidó de ocultar la valija detrás de la cortina que cubría el ventanal. La comida ya casi estaba a punto, como ella. Lista para la gran noticia. Acomodó los cubiertos supervisando que todo estuviera perfecto, como si fuera una puesta en escena,  en la que ella tendría que brillar con la actuación y ya estaba llegando su público. Se dirigió a la puerta y miró por el visor. Vio que ya estaban los tres, Ernesto y sus padres, que habían llegado juntos. El ojo del visor los deformaba, como si fuese una caricatura.  Qué gusto le daba verlos a los tres, quizás por última vez juntos. Todavía no sabía qué les serviría primero, la comida o la noticia. Al final, un bebé siempre era una buena noticia para ser recibida con un buen plato. Y lo del viaje, lo del viaje se los explicaría el padre de su hijo, que la pasaría a buscar a medianoche, luego de la gran comida.

AUTORA:  Beatriz Chiabrera de Marchisone

Clucellas (Santa Fe- Argentina)

TALLER VIRTUAL 7

viernes, 4 de septiembre de 2020

"Canastas y bolos alimenticios" (por Víctor Hugo Gajardo Olivares) TALLER VIRTUAL 7


 

El vientre regula ojos

entre estrellas invertebradas.

Corre la naturaleza

como códigos alfanuméricos

en las esquinas del universo.

La etapa reloj

es un eclipse

donde cápsulas de todas las cosas

fluyen según su propia ley.

Una bella antesala rasga de comunión

a sus anfitriones calzando

de receptáculos la vida.

El verbo divino asoma

sus embriones sobre epitafios.

Susurrando vuelan  escombros 

en la rebelión del silencio.

Soltando amarras equinocciales del tiempo.

Es una aventura,

reposar en el engendro multiuso

que brota por el agua del manantial.

Acá están reunidas

por generaciones inéditas.

A orillas

de constelaciones asimétricas.

Desde aquí, retazos de aurora

reciclan incógnitas silvestres.

La otra mitad de las compuestas selladas

cantan a la luz del sol.

Es la odisea de jardines decodificado

del viento.

Esa oportuna melodía

seduce la garganta de los arrecifes

fecundando otros arreboles.  

Un despecho en las profundidades

de las osamentas resucitadas 

anuncian los secretos

bifurcados por noches oscuras.

En una avenida de la conciencia

donde sus huéspedes

acuden gritando

la llegada del nuevo día.

En conclusión,

el mundo sigue su rumbo

aunque su filosofía

sea más cínica que sus estructuras.

Considerando

sus riquezas y pobrezas.

Sus orgullos y humildad.

AUTOR: Víctor Hugo Gajardo Olivares

Valparaíso (Chile)

TALLER VIRTUAL 7

"Rebelión en la huerta" (por Olga C. Schmidt) TALLER VIRTUAL 7


   Una tardecita de aquellas, en la avenida principal del pueblo, se dieron cita cientos de frutas y verduras, dando muestras de una rebelión en la huerta.

   Unos brócolis iban de aquí para allá. Las coliflores los acompañaban.

    Las berenjenas, como matronas, daban consejos a los demás.

Esos tomates rojo fuego; se dudaba si le debían el color al acaloramiento de la reunión, o por su timidez. Eso sí, estaban muy exaltados.

   Los puerros se pavoneaban por el lugar, incitando a la marcha.

   Las chauchas, estiradas como zapatos de tony,  iban en patota portando carteles en los que se leía: “NUNCA MÁS”

   Un choclo lleno de granos, quizás por ser todavía adolescente, husmeaba queriendo sumarse a la protesta.

   Los pimientos rojos, verdes y amarillos, ponían un toque de color al lugar.

   Ni qué hablar de las papas y los camotes: estaban en primera fila.,

   Unas zanahorias muy erguidas cuchicheaban entre ellas.

   Los repollitos de Bruselas formaban una gran ronda.

   Hacia el fondo, las cebollas y cabezas de ajos hacían flamear las banderas con importantes leyendas.

   Tímidamente también se asomaron algunas frutas

   Las manzanas, regordetas, se juntaron con racimos de uvas, ciruelas y peras, evaluando la situación. Y… sí, comentaban, también nos conviene protestar, porque al final vamos a terminar todos de la misma manera.

   De pronto se hizo el silencio, porque apareció Don Zapallo, quien conforme con la convocatoria  se caló los anteojos y comenzó a leer el discurso que había preparado.

   Todos los asistentes prestaron atención.

   El vocero exclamó:

   “Estamos cansados de tanto atropello. Hartos de que nos usen en la cacerola.

   Queremos nacer y morir en el mismo lugar donde transcurre nuestra vida.

   No nos bancamos más que en cierto momento constaten nuestra madurez y nos arrebaten de la tierra que nos vio crecer. Exigimos respeto hacia nuestra especie.

   Por eso, a partir de ahora nos declaramos en huelga. Por lo que a nosotros respecta, este paro será por tiempo indeterminado, hasta que el humano decrete que nunca más harán SOPA”.

   A continuación les dio la palabra a las frutas.

   Un cerrado aplauso coronó la tarde, que ya iba languideciendo.

AUTORA: Olga C. Schmidt

Rafaela (Santa Fe- Argentina)

TALLER VIRTUAL 7

"Una noche mala, cualquiera la pasa" (por Daniel de Culla) TALLER VIRTUAL 7

Normalmente me gusta cenar bien,  y si es con carne, mejor. Así mis digestiones se hacen difíciles, lo sé,  pasando todas las noches fatal.

             No escarmiento, a pesar de que mi mujer me da en la cabeza diciéndome:

-Debes comer más hortaliza y verduras, sino un día te va dar un jamacuco y te vas a ir al otro barrio. Lo buenas que son las verduras y hortalizas como la zanahoria, el calabacín, el tomate el champiñón, la berenjena, la remolacha, la coliflor.

            Yo le respondo:

-Todo se andará, mujer, que una noche mala, cualquiera la pasa. ¡Y es que está tan rico un filete de carne a la brasa regado con vino tinto de La Ribera!

-Pues tú sigue así, y verás, si es que lo puedes ver, pues tus noches son casi todas, y  te pasará como al tío Tormes, que se acostó con su mujer, y no despertó aunque ella  le tenía asido de la mano.

AUTOR: Daniel de Culla

Burgos (España)

TALLER VIRTUAL 7

miércoles, 2 de septiembre de 2020

TALLER VIRTUAL 7


 

·         Escribir un texto con título, que tenga que ver con la imagen (cuento o poesía) 

·         FORMA DE PRESENTACIÓN:    

                   Letra:  Times New Roman 12

                   Espacio simple

                   Máximo 2 páginas A4

·         FORMA DE ENVÍO:  por email a, enviar archivo WORD a  beamarchisone@gmail.com  con los siguientes datos personales del autor: (TODOS LOS DATOS PERSONALES DEBEN COMPLETARSE SINO EL TEXTO NO SERÁ PUBLICADO EN EL BLOG)

 

             NOMBRE Y APELLIDO

             CIUDAD- PROVINCIA- PAÍS  (por favor, siempre enviar estos datos)

 

·         FECHA:  hasta el 30 de septiembre.

 

·         PUBLICACIÓN EN EL BLOG  Y  ANTOLOGÍA:  todos los textos serán publicados en el blog: http://beatrizchiabrerademarchisone.blogspot.com/ y serán incluidos en una ANTOLOGÍA que será enviada en forma virtual a todos los participantes, para su impresión.

       

"A lo desconocido!!!" (por Rosa María Milla) TALLER VIRTUAL 6


Sin querer abrí un cajón de unos de los mostradores de mi abuela y sutilmente saque un papel de color caramelo casi amarillento, donde pude apreciar que el tiempo había transcurrido, al desdoblarlo observé la Cruz del Sur, indicaba que debía dirigirme hacia el Norte.  Soy Rosmi  y desde ese momento me convertí en una pirata….LA PIRATA ROSMI!!!

Esta vez no tenía una pata de palo, ni una mano con gancho, pero me tape un ojo como todos los piratas y busqué entre los recuerdos  un sombrero de mi abuelo, y con un palo de escoba representé una espada, mi barco fue protagonizado por  mi bicicleta, con una tripulación formada por Zin, Sara y Zaro, ellos son integrantes de cuatro patas, peludos, inteligentes y dan la vida por una misión junto a su dueño. No podía dejarlos porque además de brindar su compañía son leales, fieles, divertidos y te roban el corazón. Allí nos lanzamos hacia la gran aventura.

El viento sur del mes de agosto nos ayudó a llegar más rápido, el recorrido se hizo bastante llevadero, con algunos obstáculos que pudimos resolver con simplicidad. Estando en la zona ya indicada, caminamos por un sendero donde hallamos una cueva, y a la distancia escuché que en el fondo había agua que recorría un trayecto y luego un gran salto, caía una cascada con espuma trasparente y una brisa tan suave que salpicaba mi tripulación y  mi cara. 

Repentinamente,  apareció una fragata, con aguas divertidas y una botella azul que nos invitaba a  continuar con la aventura que nos ofrecía  la bella naturaleza... desfundé mi espada y dije: YO SOY LA PIRATA ROSMI!!! Y nos perdimos en ese tramo.

AUTORA: Rosa María Milla

San Vicente (Santa Fe- Argentina)

TALLER VIRTUAL 6