POESÍA. NARRATIVA. INFORMACIÓN LITERARIA. CONCURSOS. AUTORES CLÁSICOS Y NÓVELES


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LIBROS PUBLICADOS POR LA AUTORA
(poesía y narrativa)
"DE LOS HIJOS" (2014)- Ediciones Mis Escritos (Bs. As.)

Rincones y Acuarelas I (Poesía) -2019- La Imprenta digital (Bs. As)

Rincones y Acuarelas II (Narrativa)- 2019- La Imprenta digital (Bs. As.)

Los encontrarás:
En Rafaela (Santa Fe): en Librerías "EL SABER", "PAIDEIA" y "FABER".
En San Francisco (Córdoba): en Librería "COLLINO"
y en otras librerías del país.

viernes, 24 de enero de 2020

"Desde la higuera"- (De la autora)


En una carrera constante contra los loros depredadores, me subo a la higuera a rescatar higos para hacer dulce. La mañana está nublada, ideal para mi “aventura”. La planta está cargada, y la lluvia está acelerando el proceso de maduración. Si no me apuro, nos quedaremos sin higos. Es un árbol añejo que sobrevivió a las inundaciones, cuando el patio estaba lleno de agua, y que fue testigo de
aventuras y escondites, de juegos y travesuras de la infancia, n
o solo de mis hijos, sino también de Pepe y sus amigos. La higuera estuvo desde siempre, me dice. Desde allí, según me cuenta, podía ver cuando el cartero- Atilio Bonino- pasaba en bicicleta haciendo equilibrio sobre el cordón de ladrillos que delimitaba con la calle, cuando todavía no había vereda.
Con una bolsa en la mano, trepo por los troncos más firmes, asentando mis zapatillas. En un intento por espantar a los loros, he colocado un viejo muñeco colgado de sus ramas, a modo de espantapájaros. Pero no ha funcionado demasiado; los pícaros pericos siguen llegando en bandadas, confundiendo su color con las grandes hojas.
Ya desde la “cima” puedo ver las tipas de la plaza, a lo lejos, más allá de los tejados. Varios higos ya están por la mitad, o heridos por los picotazos. Lástima. Junto algunos más sanos y los voy colocando en la bolsa. 

De pronto, un loro se posa sobre una de las ramas; aparentemente no se ha percatado de mi presencia, o me está desafiando. Tomo mi celular con la mano que me queda libre, y trato de sacarle unas fotos, intentando mantener el equilibrio sobre la inestable planta; él se traslada de gajo en gajo buscando la deliciosa fruta. Lo espanto, aunque cuando yo baje, sé que volverá.
Sigo con mi tarea, esperando que no me vean desde la calle, ya que la planta linda con un tapial que da a la vereda. Cuando siento que la bolsa está pesada, emprendo el descenso con mucho cuidado; espero llegar sana y salva a tierra firme. He recolectado casi dos kilos, calculo; suficiente para llenar unos frascos. Y mientras me alejo hacia la cocina, siento el parloteo de las cotorras que vuelven al ataque…



miércoles, 22 de enero de 2020

"Cuando sueltes las amarras" - (De la autora)

Tus hijos no son tus hijos,
son hijos e hijas de la vida deseosa de sí misma.
 No vienen de ti sino a través de ti
 y aunque estén contigo…no te pertenecen…
                             El profeta-   Khalil Gibran
                                       A mis hijos
El barco habrá de partir,
un día…como si nada…

Sabrás que antes de salir,
aquietaremos las aguas,
ajustaremos las velas
y marcaremos tus mapas,
la intensidad de los vientos,
las mareas altas y bajas.
Más, tú tendrás el timón
cuando sueltes las amarras.

Encontrarás en tu viaje
rutas aún no señaladas,
con ominosas tormentas,
tempestuosas marejadas,
que harán tambalear tu nave
amenazando la calma
y confundirán tu camino,
demorando la llegada.


El barco habrá de partir,
sin una hora señalada,
pero un día a una hora
sé que emprenderás tu marcha,
empacarás tu valija
con las cosas necesarias,
y estaremos en el muelle
cuando sueltes las amarras.

No encontrarás libro alguno
que indique la ruta exacta,
la lectura de la vida
te irá indicando las pautas,
de elegir y equivocarse,
y de recuperar las ganas,
de caerse y levantarse,
…y seguir… de eso se trata.

Te llevarás lo que puedas
de nuestras cosas guardadas,
y cargarás tu bodega
con las cajas rotuladas,
un puñado de recuerdos,
tus juguetes de la infancia
y el perfume de las flores
del jardín de nuestra casa.

El barco habrá de partir
un día… como si nada,
sin detenerse la vida,
sin condiciones ni causas,
y habrás de regresar…tal vez,
cuando sientas que haga falta.
Quedaremos… esperando,
cuando sueltes las amarras.



Publicado en "Sentate que te cuento"- B. CH. de Marchisone- Editorial De los cuatro vientos- Buenos Aires (2009)                             

viernes, 17 de enero de 2020

Sobre "Rincones y Acuarelas I"- Cap. Rincones Personales. (Por María Alejandra Civalero Mautino)

Querida Bea, me senté en mi rincón a leer tus rincones y en el prólogo acepté la invitación de saborear, escuchar y palpar tus rincones y pintarlos con las acuarelas de mi imaginación.  En tus “Rincones personales” encontré estos versos de aromas, sonidos y colores que pintaron mis emociones.


De aromas y colores…
§        …brotaron aromas de sus colores neutros…
§        El olor del papiro invadió los rincones…
§        …los tonos y las gamas matizaban la infancia, del rasgado retrato de los colores neutros.
§        …y manó del retrato conocida fragancia que rozó mi mejilla como si fuera un beso
§        …el aroma del hogar entre los puños…
§        …fragancias y sabores en la piel…
§        …los aromas a patio con abuelos, las fragancias de siestas sin apuro…
§        …aún guardo el olor de aquel espacio…
§        …pintándole acuarelas a mi geografía…
§        …brotan luces de colores que van tiñendo la siesta y van manchando el aire con destellos de acuarelas
§        …y brotan los perfumes de la infancia salpicando mis ojos de húmedos recuerdos…
§        …de los senderos teñidos de acuarelas, aquellos días de almíbar y de rosas…
De sonidos…
§        …el eco de una voz ausente, un tenue llamado, provocó un vacío…
§        …el arrullo narcótico…
§        …notar cada tanto los sonidos de la ausencia…
§        …de percibir en el silencio el murmullo de los pasos, la respiración conocida, la palabra acostumbrada…
§        …y aún siento alguna voz que ya no está, pegada a mis oídos y a mi pecho.
§        …donde los sones invadían los rincones, con sonidos de trompetas y flautas…
§        Oye ese murmullo, abuelo, del otro lado del mar está tu idioma sonando…
§        …y resuenan las voces de todos los duendes…
§        …con la risa urgente…
§        …porque digo hijo con miel en los labios, con copla en la voz y plegaria en los dedos, con el tintineo de oídos alertas…
§        …y el eco irrumpe en todos los rincones…
§        Aún late el corazón en la campana…
§        …y un manojo de aromas y sonidos guardados en bolsillos de un guardapolvo viejo.
§        …nuestros puños cobijan todavía un manojo de aromas y de ecos, de palabras de abrigo…
§        …recogíamos la risa de los ríos, los suspiros del viento…
§        …el detonar de un corcho…y un coro de cristales…el eco de las copas estremece…
§        …un silencio interno que lacera…

Con tantos versos como estos pinté cientos de imágenes en mi memoria y los pinté con acuarelas, más o menos aguadas… por lágrimas quizás. Pasé, por ejemplo, de las lágrimas que brotaron por tu carencia en “La última mirada” a las lágrimas por mi carencia en “Intervalo”. Maravillosos esos versos. Realmente puedo afirmar tus palabras: “Hay rincones y rincones. Los tuyos y los míos…” Tuyos que se hacen míos en tus palabras. También reivindico el valor de embarcarnos en el “Desafío” de ser salmones para no dejarnos llevar por la corriente, por lo corriente, y esbozo sonrisas… y le agrego agua a las acuarelas, pero esta vez con mates. Y sigo con la lectura de tus rincones.

viernes, 3 de enero de 2020

"En las caras de la luna"- Nuevo libro de María Alejandra Civalero Mautino


Un libro que combina imágenes con pensamientos profundos; nos muestra diferentes géneros literarios con sus respectivas explicaciones estructurales, transitando temas variados que hacen pensar al lector, y lo conducirán a "posicionarse"-como dice la autora- en alguno de los lados de la luna.

martes, 24 de diciembre de 2019

"Testigo"- Un cuento de Navidad (De la autora)


     Mientras estaba llegando, pude divisar una luz que inundaba el lugar. El tumulto dentro de la cueva me impedía ver con claridad; los animales estaban alterados por la situación y no obedecían las órdenes de los pastores que trataban de calmarlos y ubicarlos en algún espacio para que no molestaran.
     Yo tenía mi cabeza cubierta, como las otras mujeres que también iban llegando alertadas por los rumores. Todo era muy confuso y nadie sabía muy bien lo que estaba ocurriendo; me abrí paso entre los curiosos intentando acercarme un poco más. El resplandor seguía siendo muy potente y estaba centrado, como si estuviera dirigido a iluminar un punto determinado. ¿De dónde provenía esa luminosidad tan intensa en esa noche tan oscura de fines de diciembre? De pronto, los animales se calmaron y se acostaron sobre la paja que hacía de piso. Los hombres y mujeres presentes comenzaron a arrodillarse y allí tuve una perspectiva mucho más amplia de lo que estaba sucediendo. Había un hombre y una mujer, y en medio de ellos, un niño, envuelto en pañales. Todos mirábamos con asombro como queriendo descubrir la causa de nuestra presencia. Me dijeron sus nombres y que la mujer era virgen. ¿Virgen? Yo no los conocía. Pero la mayoría de los pastores que estaba con sus rebaños no se sorprendió. Algunos tuvieron miedo, aunque no lo confesaron. Lo sé porque pude escuchar lo que hablaban entre ellos. Contaban que se les había aparecido un ángel, anunciando ese nacimiento, y que ese niño sería nuestro Salvador, otros lo llamaban Mesías. Quedé estupefacta. Muchos profetas ya lo habían anunciado y no había ocurrido. ¿Por qué tenía que ser esto verdad? Sin embargo, una gran paz me invadió de pronto. Me arrodillé yo también y bajé mi cabeza, cuidando de que no cayera mi velo. Cerré los ojos y junté mis manos. Podía escuchar un silencio tan profundo que penetraba en mi cuerpo y lo transformaba; sentía una energía casi sobrenatural que no podía entender. Mi emoción me impedía volver a mirar, y corroborar lo que estaba ocurriendo. Yo también tuve miedo, como los pastores. Pero mi miedo se centraba en confirmar mi incredulidad.
     Pasaron unos pocos segundos cuando levanté la cabeza. Entonces miré. Allí estaba, en el pesebre, frágil pero lleno de luz. Ya no hicieron falta más palabras ni explicaciones. Entonces comprendí, como si yo también hubiera recibido un mensaje. Me levanté tratando de no hacer ruido, y me alejé para no perturbar la escena. No me creerán, pensé. Y ellos, la mujer, el hombre y el niño, también sufrirán exilio y rechazo. Se me llenaron los ojos de lágrimas con solo pensarlo.
     Emprendí mi regreso a casa, en las colinas, a contarles a todos lo que había visto. Noté que otros tantos hicieron lo mismo. Todos caminábamos con el paso firme llevando un recado para los que no habían estado allí. Cuando ya me encontraba bastante lejos de la cueva, me detuve y me di vuelta. Y la maravillosa luz seguía brillando en medio de la noche azul, como si ya nunca más fuera a apagarse.
 3er PREMIO – Familia Trentina de Rafaela (2017)  
   
Publicado en "Rincones y Acuarelas II"- La Imprenta Digital- Buenos Aires- (2019).                                                     

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Presentación de "Rincones y Acuarelas I y II"- (de la autora)

El pasado Viernes 29 de Noviembre se presentaron los libros "Rincones y Acuarelas I y II" (de Poesía y Narrativa, respectivamente), con un gran marco de público, con intervención artística de Ceci y Fer Marchisone.






martes, 19 de noviembre de 2019

Prólogos de los libros "Rincones y Acuarelas I y II"




RINCONES Y ACUARELAS I (Poesía)
     Hay rincones y rincones. Los tuyos, los míos. Algunos son compartidos, otros son personales. También hay rincones de dolor. Pero los que quedarán prendidos a la piel serán aquellos que por tan simples, pasan desapercibidos. Y luego de un tiempo vuelven. Vuelven con fuerza a reavivar sentidos, a revivir momentos pasados y queridos. Algunos están pintados de acuarelas que aún matizan nuestra vida. Un aroma a tostadas por la mañana, una canción permanentemente escuchada en la adolescencia o el sabor de una fruta recogida alguna vez a la hora de la siesta, nos despiertan sensaciones que creíamos olvidadas. Te invito a eso, a saborear, a escuchar, a palpar esos rincones, y a pintarlos con las acuarelas de tu imaginación.
                                                              La autora.


RINCONES Y ACUARELAS II (Narrativa) 
     La producción de los cuentos, relatos y vivencias presente en este libro ha pasado por diferentes etapas a lo largo de varios años, según fueron apareciendo emociones, situaciones, recuerdos o disparadores que motivaron la escritura. Mientras algunos fueron escritos hace ya varios años, otros cuentan con solo unos meses de vida.
     Los “Rincones personales” podrían formar un único capítulo con las “Vivencias”, ya que ambos forman parte de experiencias vividas, pero por alguna cuestión que no podría explicar, me gustó dividirlos. Sin embargo, “La carrera de alfombras” y “Patronales”, son una mezcla de ficción y realidad,  donde hay una carga emocional muy grande con algunos puntos reformados que le dan el formato de cuento. En cuanto a las obras incluidas en “Rincones de ficción”, la mayoría es producto de la convocatoria de concursos literarios.
     En el camino de los concursos me encontré con algunos desafíos, como con “El último barrilete”, que debía contar con 50 palabras exactas, o la consigna de hacerle una entrevista a Martín Fierro.    
     Lo sobrenatural también aparece en algunos de los cuentos, como en el caso de “El faro”, “La picazón”, “Mi encuentro con Marilyn”, “La carta del altillo”, “Vecinos”, “Pensamiento” y “La mancha”, donde ciertas situaciones contienen elementos insólitos y fantásticos que violan las leyes naturales entendidas por el hombre. Con respecto a “Tiempo”, se podría decir que es una metáfora en su totalidad.
     También me he sumergido en primera persona en la historia con “Testigo” y “Sólo una noche de paz”, donde me pongo en lugar de los protagonistas, tratando de sentir y ver lo que ocurrió.
     Lo cierto es que mientras más leo, más corrijo, por eso he decidido publicar el material hasta ahora recopilado, para no quitarle ese toque de emoción que a veces lleva una obra terminada.
     Espero que el lector se sienta identificado con algunos de estos rincones. 
                                                            La autora. 

Serán presentados el viernes 29 de NOVIEMBRE de 2019 a las 20,30 hs.
Salón Cultural Biblioteca Bonini (Clucellas)  

jueves, 14 de noviembre de 2019

jueves, 7 de noviembre de 2019

"Yo estuve allí" (de la autora)



La imagen desgastada de un retrato
asoma de un pasado en blanco y negro,
y brotan los perfumes de la infancia
salpicando mis ojos
de húmedos recuerdos.
Aún late el corazón en la campana
que anuncia como un reloj cada recreo,
aún bulle el patio de la escuela
pintando el hechizo del encuentro.
Los niños irrumpen como abejas,
y ya no hay lugar para el silencio
se tiñe de franca algarabía,
de magia infantil, de instantes tiernos.
Yo estuve allí, en otro tiempo,
tejiendo rondas de colores
que aún rondan en mis sueños,
que atesoran espacios
colmados de payanas y de tejos,
de canicas y sogas saltarinas,
de un puñado de amigos
con sabor a travesuras clandestinas
en las tardes de invierno.
Yo estuve allí, en otro instante,
cuando había un aljibe,
que dejó paso al progreso,
la Aurora arrullaba mis oídos,
mis ojos buscaban la bandera
que acariciaba el cielo,
el sol dibujaba en las baldosas,
las luces y las sombras de los juegos,
y el viento se fundía con la risa,
que en letra cursiva,
se oía desde lejos.
Yo estuve allí,
y mi alma cobija todavía
el aire refrescante de colegio,
un verso repetido tantas veces,
el eco de la voz de algún maestro,
los sueños de tiza y de papel
que en aquellos rincones del patio
quedaron dispersos,
y un manojo de aromas y sonidos
guardados en bolsillos
de un guardapolvo viejo.

Publicado en "Rincones y Acuarelas I"- Editorial La Imprenta Digital- Buenos Aires- 2019

Taller de Poesía- Escuela 404 (Clucellas)

PERTENENCIA
Esta mañana, bien temprano, anduve por mi escuela; allí donde cursé mis 7 primeros años de educación formal. Ingresé al patio cubierto donde ya se encontraban los alumnos para entrar a clase y tuve la oportunidad de cantar la "Aurora" mientras un par de ellos izaba la bandera. "Alta en el cielo, un águila guerrera..."; mientras canto siento que aún me emociona la letra de esta marcha. El propósito de mi visita era un Taller de Poesía, así que entré a clase con un grupo de alumnos y las seños. Las aulas, esos espacios que albergaron a tantos clucellenses, hoy tienen pizarrones blancos para fibrones, aire acondicionado y calefacción y grandes televisores led; pero las baldosas cuadriculadas me recuerdan que yo ya estuve allí, sentada en bancos de madera, muchas veces compartidos.
En ese lugar de pertenencia hoy desarrollamos actividades literarias de este maravilloso género. Los chicos leyeron, interpretaron, escribieron y recitaron en un marco de orden y trabajo. Disfruté, recordé y me sentí como en mi casa.





sábado, 26 de octubre de 2019

"Títere" (De la autora)

Poesía homenaje a Javier Villafañe. Poeta, escritor y titiritero argentino.



Un muñeco de plástico y de trapo,
descansa en su caja de madera.

De vellón su cabeza inanimada,
su boca tiesa y sus ojos fijos,
desgarbada su figura articulada,
mezclada con las cuerdas y los hilos.
De pronto, una mano se desliza,
lo toma, lo levanta, lo acomoda con destreza,
el aspa de mandos está lista,
el corazón inerte cobra vida
y el muñeco levanta la cabeza.
Con movimientos torpes, primitivos,
se desplaza en el retablo con soltura,
el personaje se adueña del espacio,
camina, llora, ríe
y con una reverencia nos saluda.
La voz chillona de la marioneta
se convierte, de repente, en un hechizo,
el público lo mira embelezado,
aplaude, se divierte con sus mimos.
Las piernas y las manos obedecen,
al hombre detrás del mecanismo,
su espíritu enciende la ilusión,
y una brisa encantada llena el alma
de los grandes y los chicos.
La historia se vuelve entretenida,
y la función se llena de colores,
habrá sido una velada inolvidable,
actuada por los mágicos actores.

Y en el final,
el telón se cierra
y vuelve el títere de trapo
a su caja de madera,
dejando feliz al hombre oculto,
que con sus manos y la magia de su voz
inventa un mundo de quimera.

Javier Villafañe - Wikipedia, la enciclopedia libre

miércoles, 23 de octubre de 2019

"El faro"- (De la autora)

     Llegué al faro con el único motivo de visitarlo. Nunca había visto uno de cerca y siempre me habían parecido misteriosos, como si en su interior se guardaran historias de marineros y barcos fantasmas. Pero en el fondo, una parte de mí me alertaba que quizás había visto demasiadas películas de Hollywood.
     Yo sabía que muchos faros habían dejado de funcionar por la invención del GPS, algunos de ellos fueron remodelados y transformados en museos, otros, en observatorios de vida silvestre o en centros de investigación atmosférica, cambiando así su función, pero siempre manteniendo el atractivo pintoresco para los visitantes de la zona.
     Y allí estaba ante mí, imponente, desafiante, vigilante, pintado de azul y blanco a rayas, erigido sobre una punta de tierra elevada que entraba al mar y terminaba en un acantilado. Llegué sola, en el jeep que habíamos alquilado para el fin de semana, escapándome de mi familia que había quedado en la playa. Quería recabar datos que pudieran ayudarme en la novela que estaba escribiendo, y para eso necesitaba hacer preguntas a alguna persona idónea del lugar. Supuse que podría encontrar a algún cuidador o encargado que estuviera allí en ese momento.
     Estacioné sobre la arena firme, cerca del sendero principal y me dirigí hacia la puerta blanca de madera un tanto gastada por el viento marino, que hacía de entrada al mismo. Mientras tanto, las olas rompían contra el acantilado desgastándolo cada vez un poco más, en un vaivén constante y perpetuo. Golpeé dos veces con mi puño cerrado y el sonido retumbó en el interior delatando su altura hueca. Miré a mi alrededor y como nadie aparecía toqué la manija y, ante mi sorpresa, la puerta se abrió sin dificultad, la empujé suavemente y se quejó con un chirrido agudo que alertaría a cualquiera de mi presencia. Deduje que el lugar estaría vacío porque no escuché ningún movimiento. Entonces, decidí recorrerlo por mi cuenta con mi libreta y mi bolígrafo en la mano, preparada para anotar cualquier información que pudiera resultarme útil. Me sentía como esos chicos que se escapan a la hora de la siesta para realizar alguna travesura a escondidas de sus padres, con toda la adrenalina que eso implica.
     Ya adentro, elevé mi vista y pude ver una escalera interior, en forma de caracol, que lo recorría íntegramente hasta la cúpula, donde se encontraba el habitáculo con las grandes linternas que hacen de guía a los barcos, ofreciendo un camino seguro a la costa. Yo sabía,  porque había buscado material en Internet para agilizar el proceso de mi novela, que la alimentación de las luces de los faros había pasado por diferentes etapas, desde el aceite de ballena, la parafina vaporizada, los generadores diesel hasta llegar a la energía solar, económica y ecológica. Comencé a subir lentamente, pisando con mucho cuidado, iluminada por las ventanas que estaban en algunos tramos del recorrido, y mientras iba ascendiendo pude percibir que una tormenta, oscura y amenazante, se acercaba por el lado del mar. Ante tal situación, aceleré el paso para poder averiguar lo que necesitaba antes de que la inminente borrasca me sorprendiera allí. Si no lo hacía ahora, mi visita no se repetiría.
     El torreón contaba con otros cuartos pequeños desplegados a los costados de la escalera, necesarios para su funcionamiento diario. Pasé por la sala de control llena de aparatos que no entendía, por una pequeña recámara con herramientas, elementos de limpieza y víveres, y por el cuarto de servicio, siempre tomando notas de aquellos detalles que pudieran enriquecer mi escritura y estimular mi imaginación. Me sorprendió una pequeña biblioteca, ubicada ya casi al final de la escalera, donde se encontraban algunos libros que seguramente servirían para entretenimiento del farero, considerando el tiempo que el hombre debería transcurrir encerrado. Todo parecía normal y tranquilo, como si el encargado hubiera salido por un momento, pero cuando ya estaba llegando a la cúpula, se escuchó un ruido extraño, como el de una palanca accionada, produciendo que la luz del faro comenzara a girar originando un gran resplandor en los ventanales superiores de la torre. Como afuera ya estaba bastante oscuro por los nubarrones, la luminosidad resaltaba aún más. Sorprendida, me detuve inmediatamente y me apoyé contra la pared, porque evidentemente habría alguien arriba, que yo no había visto. Comencé a llamar para que la persona que había encendido el aparato me escuchara pero no obtuve respuesta alguna. El sol ya había desaparecido por completo a causa de la tormenta y mi familia ya estaría en la cabaña; pensé que probablemente se asustarían cuando no me encontraran allí. Yo no había dado información sobre mi aventura; me había escabullido sin aviso, y mi celular había quedado en el jeep. Decidí seguir. Terminé de subir el último tramo de escalera que quedaba y llegué a la cima, encandilada por los destellos que no cesaban. Efectivamente, allí no había nadie. Quizás el mecanismo se había activado automáticamente con algún reloj programado, conjeturé, aliviando el trabajo del personal. Entre los grandes ventanales de la torre pude encontrar una puerta, también de vidrio, que conducía al balcón externo, desde donde se podía divisar la inmensa costa. La abrí y salí a una especie de mirador compuesto por una angosta pasarela contenida por una baranda de hierro. Se me cortó la respiración ante semejante panorama. La brisa marina chocaba contra mi cara y el sonido de las olas penetraban en mis oídos como una sinfonía afinada y única. Todo el paisaje era mío. Extendí mis brazos, como para acapararlo. Me apoyé luego, sobre el barral y me sumergí en el espectáculo que tenía ante mis ojos.  De no ser por la tormenta, me hubiera quedado allí todo el día; cualquier escritor se hubiera sentido inspirado. Deduje que mi familia entendería cuando les contara la experiencia. De pronto, mi concentración se rompió al divisar un objeto que se movía entre las olas. Pude distinguir con dificultad, que era la figura de un barco en medio de la tempestad que se avecinaba, dirigiéndose a la bahía a una velocidad  intrépida y desconcertante. Chocaría contra los arrecifes si no reducía la marcha de inmediato. La luz del faro debería alertarlo pero yo no sabía si el mensaje que enviaban las luces era el correcto. En un movimiento del oleaje quedó al descubierto el nombre de la embarcación que resaltaba en letras blancas sobre la pintura magenta del casco: “Prestige”, pude leer.  Mi desesperación aumentó cuando me dí cuenta que se dirigía directamente hacia una roca gigantesca que por momentos quedaba escondida por la marejada. No había boya alguna que marcara las rocas traicioneras que estaban sumergidas pero que eran una amenaza para cualquier vehículo marítimo. Pensé que podrían ver los rayos que emitía la torre y virar la nave evitando la colisión, pero no fue así. Los desprevenidos navegantes chocaron de lleno contra el objeto que se les interpuso en su ruta de navegación; pude escuchar el estruendo y quedé petrificada.  Comencé a bajar las escaleras rápidamente para pedir auxilio a la guardia costera, mientras las linternas del faro seguían girando, emitiendo señales intensas que seguramente, se verían a la distancia. No pude entender cómo desde el Pretige no pudieron divisarlas, e imaginar así que estaban acercándose a la costa, para tomar las precauciones necesarias. Ya la lluvia golpeaba contra los vidrios y supuse que me resultaría difícil el trayecto hasta el pueblo con el jeep ya que no soy una experta conductora. Pero cuando salí y me asomé lo más que pude al extremo del acantilado, ya no pude encontrar el barco encallado, la roca se veía claramente pero el Prestige no estaba allí. No era lógico que se hubiera hundido en ese pequeño lapso que me llevó bajar las escaleras de la torre. Subí al jeep y me alejé buscando ayuda, en medio de la tormenta que no cesaba. Mi celular tenía llamadas perdidas de mi familia que seguro me estaría buscando, pero debía llegar a avisar sobre la tragedia lo antes posible. El jeep no tenía techo y la lluvia golpeaba mi cara con fuerza y por momentos me obstruía la visibilidad. Mientras conducía no podía dejar de pensar que había sido testigo de un tremendo accidente.
     Cuando llegué al centro de guardia costera que estaba en el ingreso al pueblo, les informé lo que había ocurrido. Ellos me miraron estupefactos y lo que es peor, no se sobresaltaron. Quedé desconcertada cuando me dijeron que el faro hacía años que no funcionaba, que había sido clausurado y que el Prestige era un barco que había encallado hacía cincuenta años llevándose al fondo del mar a toda la tripulación. Para convencerme y disipar mis evidentes dudas, me mostraron una foto que estaba colgada en la oficina donde podía verse exactamente lo que yo había visto desde el balcón de la torre: el barco encallado, hundiéndose, y su nombre claramente visible en letras blancas sobre el casco magenta. 
 
1er PREMIO Concurso de Poesía y Cuento organizado por la SADE Baradero-San Pedro, Escritor Alfredo Cossi, edición 2019-
Publicado en "Rincones y Acuarelas"- La Imprenta Digital- Buenos Aires- 2019 
       
Pintado por YASMÍN PÉREZ- Premio del Concurso
YASMÍN PÉREZ:  Oriunda de Baradero, donde posee su atellier. Profesora en Bellas Artes (Universidad Nacional de Rosario)- Ella pintó el cuadro que fue premio para la escritora.
Fallo del "XVI Concurso de Poesía y Cuento Escritor Alfredo Cossi"- S.A.D.E. Baradero-San Pedro (Buenos Aires)

lunes, 21 de octubre de 2019

Fallo del "XVI Concurso de Poesía y Cuento Escritor Alfredo Cossi"- S.A.D.E. Baradero-San Pedro (Buenos Aires)


Premiados cuentos:
-1º Premio EL FARO Beatriz Chiabrera de Marchisone
Clucellas- Santa Fe
-2º Premio ÚNICA GIRA, Marcela Mabel Pelagatti
Bella Vista, Bs. As.
-3º Premio MÁSCARAS, César Augusto Bruzzone
Santa Fe

-1ª Mención EL DIARIO DE LEONARDO DA VINCI, Mirta Krevneris
CABA
-2ª Mención ALAVÁ, Jaime Leonardo Kleidermacher
CABA
-3ª Mención LA ESPERA, María Inés López Fabre
CABA

Premiados Poesía:
-1º Premio POEMA DE AMOR, Rafael Restaino
Pergamino
-2º Premio ENCENDER LOS PÁJAROS, Evaristo Santana
Ituzaingó, Bs. As.
-3º Premio POESÍA PARA LEER MIENTRAS LLUEVE /POESÍA ESCRITA EN EL PECHO, Antonio Cali
Puerto Madryn, Chubut

-1ª Mención CRÓNICA DE UN DÍA DE VERANO, Gladis Naranjo
Claromecó, Tres Arroyos, Bs. As.
-2ª Mención A-DIOS, Anahí Duzevich Bezoz
Cañada de Gómez, santa Fe
-3ª Mención INTERROGACIÓN, Griselda Rulfo
Villa María, Córdoba

domingo, 20 de octubre de 2019

"La primera mirada" (De la autora)



A mis hijos
     En ese momento estabas muy ocupado. Todo era muy confuso para vos, estoy segura. La situación se presentaba caótica, desorganizada y no estabas preparado para afrontarlo, nunca te preparan para eso. Escuchabas ruidos metálicos y voces desconocidas que te provocaban miedo y desconfianza incitándote a quedarte donde estabas, seguro y protegido, a pesar de la oscuridad y la humedad que te rodeaban.  Pero había que salir, no quedaba otra opción. Afuera todos te estaban esperando.
     Te gustara o no, fuerzas superiores perturbaban tu largo letargo que estaba llegando a su fin. Habías empezado a sentir presiones, que te impedían controlar tus escasos movimientos. Cuando llegó el momento, divisaste una tenue luz que te indicaba la única salida, el sendero que debías seguir obligatoriamente y que te alejaría de la zona de seguridad. Algo se rompió, y sentiste que ibas a ser desalojado a pesar de tus intentos por quedarte. La incertidumbre era parte de la historia pero la curiosidad no te movilizaba a acelerar el proceso que parecía anárquico, agresivo y desolador. Pero no estabas solo.
     De pronto notaste que ibas llegando a una zona desconocida y eso te asustó aún más, pero ya no podías hacer nada para detenerte, eso escapaba a tu decisión y a tus deseos. Las presiones se hicieron insoportables. Los ruidos y las voces fueron aumentando de a poco y la luz se tornaba cada vez más intensa a medida que te acercabas al final del largo y estrecho túnel, al punto de no permitirte abrir los ojos. ¿Qué era lo que estaba ocurriendo? Esto no estaba en tus planes.
     Sin embargo, cuando la realidad parecía estar fuera de control, la violencia cesó por completo al final del laberinto y, aunque sentiste frío y temor, te encontraste en libertad. Las emociones contradictorias que te acechaban te condujeron a un llanto que, luego de nueve meses, completó el ciclo milenario y misterioso.
     Y ahí fue cuando te vi. No creo que lo recuerdes, porque tu esfuerzo estaba centrado en percibir el entorno borroso y en amoldarte a la nueva situación, pero ese fue el momento en que se encontraron nuestros ojos por primera vez. Frente a frente. Sin la interferencia del mundo que, en pocos minutos, empezarías a transitar y a enfrentar. Y aquella mirada, la primera, detuvo el tiempo. Y en ese preciso instante supe que mi vida cambiaría para siempre.  


 Mención Premio Farfalla- Flia. Trentina- Rafaela-2016