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Autora del Blog:
BEATRIZ CHIABRERA DE MARCHISONE


Puedes pedir los libros de la autora al mail: beamarchisone@gmail.com (envíos a todo el país)

LIBROS PUBLICADOS POR LA AUTORA
(poesía y narrativa)
"DE LOS HIJOS" (2014)- Ediciones Mis Escritos (Bs. As.)

Los encontrarás:
En Rafaela (Santa Fe): en Librerías "EL SABER", "PAIDEIA" y "FABER".
En San Francisco (Córdoba): en Librería "COLLINO"
y en otras librerías del país.


miércoles, 3 de agosto de 2011

El sueño de Tito (de la autora)


Cuando deseas realmente algo, el Universo entero
conspira para que puedas realizar tu sueño…sólo
debes reconocer las señales que te lleven a él.
Paulo Coelho
EL SUEÑO DE TITO
(basado en una historia real)

Buenos Aires estaba lejos, muy lejos. Pero él podía imaginar casi con lujo de detalles todo lo que publicaban las revistas semanales que llegaban al único quiosco de su pueblo en la provincia de Santa Fe, y que leía detalladamente en sus tardes solitarias. Todas las imágenes aparecían como por arte de magia. Los imponentes teatros, con sus luces y marquesinas siempre encendidas, iluminando las veredas como si fuese de día, las calles y avenidas llenas de vida y movimiento, la noche, los artistas... aquél mundo tan lejano y maravilloso que reflejaba fama, glamour, mujeres siempre bien vestidas y de sonrisas brillantes y hombres apuestos, elegantes y exitosos. Estaba lejos, no sólo en distancia sino también en la forma de vida tan distinta a la de su pueblo y a la de su gente. Quizás eso era lo que más le atraía, la abismal diferencia. Cada día se despertaba programando un futuro casi inaccesible. Pero tenía un fuerte presentimiento: nada ni nadie lo detendría.
El trabajo de Tito tenía que ver con el espectáculo. Hacía presentaciones en fiestas, lugares bailables de la zona y hasta tenía participación en una orquesta, pero lo que él quería y soñaba se encontraba en Buenos Aires.
Una tarde que estaba leyendo una de esas revistas del ambiente, encontró algo que llamó su atención. La reconocida actriz Mirtha Legrand, tan admirada por él, publicaba una dirección donde podrían enviarle correspondencia aquellos que quisieran. No lo dudó ni un instante, tomó lápiz y papel y empezó a escribir lo que sería el comienzo de su historia.
Al poco tiempo, los tiempos que llevan el ir y venir del correo y las distancias, recibió una sorpresiva contestación que lo alentó. Mirtha, la de las famosas películas, había respondido su carta. Corría por ese entonces el año 1942 y ella estaba filmando “Adolescencia”, su quinta producción.
La insistencia de Tito en seguir con la correspondencia lo condujo a un llamado telefónico que desencadenó, inesperadamente, en un encuentro para conocer a la Estrella. Esa prolongada admiración por la Diva fue lo que hizo que él emprendiera sus esporádicas visitas a la Capital, donde comenzó a conocer, ocasionalmente, gente del ambiente. Esperaba a Mirtha fuera de los sets de filmación, le llevaba flores, la seguía a cuanto evento ella concurriera sin que nada lo amedrentara. Los plantones, las largas esperas llenas de gente, los empujones por llegar a ella, todo era válido y cada vez conseguía acercarse más. Simpático por naturaleza, fue ganándose su atención de a poco. ¿Quién era ese insistente y obstinado muchacho provinciano?
Mientras tanto, Tito siguió con su vida en el interior, incursionando en una radio de Córdoba por los años 50, con exitosos programas como “Cazadores de autógrafos” y “Tomando el té con las estrellas”, donde desfilaron las figuras más importantes que pasaron por la ciudad. Así, empezaron a conocerlo como el famoso “reporter” del momento, como lo nombraban en los diarios de la época. Estaba, también, a cargo de la organización de “La semana de las Estrellas”, un evento colmado de fiestas, bailes, comidas y presentaciones cuyos principales protagonistas eran los artistas de la Capital que él convocaba. Al mismo tiempo, irrumpía en emisoras radiales de Buenos Aires como Radio Mitre y ocasionalmente en otras de Rosario. Sus comentarios escritos sobre cine, teatro y televisión llegaron a revistas y periódicos en circulación en ese momento, otorgándole, algunos de ellos, una columna propia donde Tito realizaba sus crónicas y reportajes sobre el mundo del espectáculo.
Más tarde, llegó a la televisión de Villa María y también a la de Río Cuarto, alrededor de 1964, cuando esta última ciudad inauguraba su Canal 2 Imperio Televisión, momento en el que ya había cambiado su apellido por uno artístico: Rivié. Sus contactos en Buenos Aires con Mirtha hicieron posible que artistas importantes aparecieran en las emisoras en los programas que él conducía, dándole así un mayor prestigio a la radio y al canal. Así, Tito comenzó a brillar también en la pantalla chica como conductor. Sus programas “Río Cuarto Nocturno”, “Cocktail de Estrellas” y “El Show de Tito Rivié”, los dos primeros en vivo, fueron premiados por su convocatoria y popularidad.
Otro de sus exitosos emprendimientos fue la conocida Confitería “Kokeshi”, también en Río Cuarto, lugar donde se desarrollaba una febril actividad social, animada por peñas, noches de gala de tango y hasta desfiles de moda con visitas de figuras llegadas de la Capital, todo coordinado por Tito, su director artístico.
Nunca dejó de intercambiar cartas con la Legrand y fue ella quien a través de esa continua correspondencia y floreciente amistad lo alentó para que se instalara en Buenos Aires a seguir con su carrera.
Buenos Aires…sería posible acceder a ese mundo? Sin pensarlo más, tomó la decisión que cambiaría su vida. Armó su valija y partió hacia la gran ciudad sin tener muy en claro lo que el futuro le depararía, pero sabiendo que su objetivo estaba allí. Una mezcla de pánico, emoción e incertidumbre lo embargaron ante el vertiginoso panorama que se le presentaba. Los tiempos, los ritmos, los modos de la gente…todo era tan nuevo y distinto que se sentía como acelerando un auto a alta velocidad en una autopista desconocida, siempre con el riesgo de chocar contra los obstáculos del camino. Pero decidió hacerlo lento y paso a paso. En sus manos llevaba las cartas de la Estrella como un pasaporte para el nuevo viaje que intentaba emprender.
Ya instalado en una pensión en las afueras de la Capital, comenzó su lenta incursión en el mundo del glamour. Fue conociendo a otros artistas que lo fueron sumergiendo en el ambiente con ocasionales invitaciones a fiestas y eventos, entre ellos estaban Olga Zubarry, Analía Gadé, Juan Carlos Thorry, Virginia Luque. También aparecerían en su vida Mariquita Valenzuela, Soledad Silveyra, Thelma Biral, la familia Carreras y su íntima amiga Eslela Raval, entre otros tantos. Allá, comenzó como promotor de espectáculos, haciendo lo que hoy llamarían “relaciones públicas”, y con el tiempo se fue ganando la fama que transmite la confianza, la sinceridad y esa espontaneidad y frescura que a veces tiene la gente del interior.
Para estar más cerca de todo, adquirió un departamentito en la calle Riobamba e instaló una pequeña oficina donde podría atender a los artistas y desde donde empezaba a encaminar su sueño. Sentía que de a poco iba avanzando y abriendo puertas en esa ciudad tan ajena y competitiva.
Organizaba eventos, coordinaba actuaciones y presentaciones buscando lugares y fechas convenientes y poniendo en contacto a la gente, actividad que conocía muy bien por haberla llevado a cabo en el interior, pero ahora, había llegado a Buenos Aires. Más adelante aparecerían el Festival de Cine de Río Hondo, las fiestas empresariales en Paraná y otras ciudades importantes y los espectáculos de los veranos en Mar del Plata acompañando a los artistas. Esto incluía una carpa permanente en la playa Mar y Sol de Punta Mogotes, siempre disponible para los amigos o familiares que venían de su pueblo a pasar unos días en “La Felíz”, los que seguramente también asistían invitados a las obras o shows que él promocionaba.
Volvía a su tierra natal cada tanto. Allí ya habían llegado las noticias que Tito era “promotor de espectáculos” en la Capital y no faltaron las ocasiones en las que trajo a figuras conocidas a diferentes eventos culturales organizados para fines benéficos. Entonces, el pueblo se revolucionaba. Había llegado Tito, siempre vestido de traje y con otro apellido, con algún actor o actriz de las revistas y andaba por las calles. Pero su simpleza y frescura seguían intactas. Luego, los artistas subían al escenario del Club del pueblo a representar un fragmento de alguna obra, y antes de volver a Buenos Aires, los llevaría a comer comida casera a la casa de alguna tía o de algún amigo, lugar que se convertía, por un momento, en la atracción del barrio.
Conductor, promotor, “reporter”, animador, cronista, productor, director artístico, así era Tito, multifacético, siempre dispuesto y de buen humor, con una sonrisa permanente como rasgo característico de su personalidad. Hace ya unos años que emprendió otro viaje, lejos de su pueblo y de su gente y también lejos del ambiente del espectáculo. Pero esta vez, sin pasaportes ni cartas de recomendación, aunque seguramente satisfecho por haber cumplido su sueño. Ahora, había bajado el telón. Y como dicen los artistas… el show debe continuar.

PUBLICADO EN EL LIBRO “Sentate que te cuento”- Editorial De los cuatro vientos- Bs.As- 2009

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