POESÍA. NARRATIVA. INFORMACIÓN LITERARIA. CONCURSOS. AUTORES CLÁSICOS Y NÓVELES

Autora del Blog:
BEATRIZ CHIABRERA DE MARCHISONE


Puedes pedir los libros de la autora al mail: beamarchisone@gmail.com (envíos a todo el país)

LIBROS PUBLICADOS POR LA AUTORA
(poesía y narrativa)
"DE LOS HIJOS" (2014)- Ediciones Mis Escritos (Bs. As.)

Los encontrarás:
En Rafaela (Santa Fe): en Librerías "EL SABER", "PAIDEIA" y "FABER".
En San Francisco (Córdoba): en Librería "COLLINO"
y en otras librerías del país.


jueves, 12 de octubre de 2017

EXTRACTOS DE LIBROS: "La Alegoría del Carruaje III"- (El Camino de las Lágrimas- JORGE BUCAY)



Mirando hacia la derecha me sobresalta un movimiento brusco del carruaje.
Miro el camino y me doy cuenta de que estamos transitando por la banquina.
Le grito al cochero que tenga cuidado y él inmediatamente retoma la senda.
No entiendo cómo se ha distraído tanto como para no notar que dejaba la huella.
Quizás se esté poniendo viejo.                               
Giro mi cabeza hacia la izquierda para hacerle una señal a mi compañero de ruta y dejarle saber que todo está en orden pero no lo veo.
El sobresalto ahora es intenso, nunca antes nos habíamos perdido en ruta.

Desde que nos encontramos no nos habíamos separado ni por un momento.
Era un pacto sin palabras.
Nos deteníamos si el otro se detenía.
Acelerábamos si el otro apuraba el paso.
Tomábamos juntos el desvío si cualquiera de los dos decidía hacerlo...
Y ahora ha desaparecido.
De repente no está a la vista.
Me asomo infructuosamente observando el camino hacia ambos lados.
No hay caso.
Le pregunto al cochero, y me confiesa que desde hace un rato dormitaba en el pescante. Argumenta que, de tanto andar acompañados muchas veces alguno de los dos cocheros se dormía por un ratito, confiado en que el otro se haría vigía del camino.
Cuántas veces los caballos mismos dejaban de imponer un ritmo propio para cabalgar al que imponían los caballos del carruaje de al lado.
Éramos como dos personas guiadas por un mismo deseo, como dos individuos con un único intelecto, como dos seres habitando en un solo cuerpo.
Y de repente,
La soledad,
El silencio,
El desconcierto.
¿Se habría accidentado mientras yo distraído no miraba?, quizás los caballos habían tomado el rumbo equivocado aprovechando que ambos cochero dormían.
Quizás el carruaje se había adelantado sin siquiera notar nuestra ausencia y proseguía su marcha más adelante en el camino.
Me asomo una vez más por la ventanilla y grito:
- ¡hola!
Espero unos segundos y le repito al silencio:
- ¡hola, ¿dónde estás?.
Ninguna respuesta.
¿Debería volver a buscarlo, sería mejor quedarme y esperar que llegue, o más bien debería acelerar el paso para volver a encontrarlo más adelante?
Hace mucho tiempo que no me planteaba estas decisiones.
Había decidido allá y entonces dejarme llevar a su lado donde el camino apuntara.
Pero ahora…
El temor de que estuviera extraviado y la preocupación de que algo le haya pasado van dejando lugar a una emoción diferente.
¿Y si hubiera decidido no seguir conmigo?
Después de un tiempo me doy cuenta de que por mucho que lo espere nunca volverá.
Por lo menos no a este lugar.
La opción es seguir o dejarme morir aquí. Dejarme morir. Me tienta esa idea.
Desengancho los caballos y le pido al cochero que se apee. Los miro: carruaje, cochero, caballos, yo mismo...
Así me siento, dividido, perdido, destrozado.
Mis pensamientos por un lado, mis emociones por otro, mi cuerpo por otro, mi alma, mi espíritu, mi conciencia de mí mismo, allí paralizada.
Levanto la vista y miro al camino hacia delante.
Desde donde estoy, el paisaje parece un pantano.
Unos metros al frente la tierra se vuelve un lodazal.
Cientos de charcos y barriales me muestran que el sendero que sigue es peligroso y resbaladizo. No es la lluvia lo que ha empapado la tierra.
Son las lágrimas de todos los que pasaron antes por este camino mientras iban llorando una pérdida.

"Las pérdidas forman parte de nuestra vida, son constantes universales e insoslayables. Y las llamamos pérdidas necesarias porque crecemos a través de ellas." Jorge Bucay. La pérdida de un ser querido, la ruptura de una relación, el abandono definitivo de algo que considerábamos valioso son expresiones de una misma realidad. Son fenómenos que pueden hundirnos en la tristeza, el aislamiento e incluso empujarnos a la desesperación. 
En El Camino de las Lágrimas Bucay nos invita a reflexionar sobre uno de los desafíos más difíciles pero, al mismo tiempo, más importantes que todos los seres humanos debemos enfrentar: el proceso de duelo.

ALEGORÍA: Composición literaria o representación artística que tiene sentido simbólico.


Símbolos: Carruaje (cuerpo).  Caballos (deseos, emociones, impulsos). Cochero (mente)
Ahora vuelve a leerlo, conociendo los símbolos.

Colección HOJAS  DE  RUTA
EXTRACTOS DE LIBROS. "La alegoría del carruaje I" - (El camino de la autodependencia- Jorge Bucay)
EXTRACTOS DE LIBROS. "La alegoría del Carruaje II"- (El Camino del Encuentro- Jorge Bucay)

jueves, 5 de octubre de 2017

EXTRACTOS DE LIBROS. "La alegoría del Carruaje II"- (El Camino del Encuentro- Jorge Bucay)


Integrados como un todo, mi carruaje, los caballos, el cochero y yo, recorrimos con cierto trabajo el primer tramo del camino. A medida que avanzaba cambiaba el entorno: por momentos árido y desolador, por momentos florido y confortante; cambiaban las condiciones climáticas y el grado de dificultad del sendero: a veces suave y llano, otras áspero y empinado, otras resbaladizo y en pendiente; cambiaban, por fin, mis condiciones anímicas: aquí sereno y optimista, antes triste y cansado, más allá fastidioso y enojado.
Ahora, al final de este tramo, siento que en realidad los únicos cambios importantes eran estos últimos, los internos, como si los de afuera dependieran de éstos o simplemente existieran.
Detenido por un momento a contemplar las huellas dejadas atrás, me siento satisfecho y orgulloso; para bien y para mal, mis triunfos y mis frustraciones me pertenecen.
Sé que una nueva etapa me espera, pero no ignoro que podría dejar que esperara para siempre sin siquiera sentirme un poco culpable. Nada me obliga a seguir adelante, nada que no sea mi propio deseo de hacerlo.
Miro hacía adelante. El sendero me resulta atractivamente invitante. Desde el comienzo veo que el trayecto está lleno de colores infinitos y formas nuevas que despiertan mi curiosidad. Mi intuición me dice que también debe estar lleno de peligros y dificultades pero eso no me frena; ya sé que cuento con todos mis recursos que con ellos será suficiente para enfrentar cada peligro y traspasar cada dificultad. Por otra parte, he aprendido definitivamente que soy vulnerable pero no frágil.
Sumido en el diálogo interno, casi ni me doy cuenta de que he empezado a recorrerlo.
Disfruto mansamente del paisaje... y él, se diría, disfruta de mi paso, a juzgar por su decisión de volverse a cada instante más hermoso.
De pronto, a mi izquierda, por un sendero paralelo al que recorro, percibo una sombra que se mueve por detrás de unos matorrales.
Presto atención. Más adelante, en un claro, veo que es otro carruaje que por su camino avanza en mi misma dirección.
Me sobresalta su belleza: la madera oscura, los bronces brillantes, las ruedas majestuosas, la suavidad de sus formas torneadas y armónicas...
Me doy cuenta de que estoy deslumbrado.
Le pido al cochero que acelere la marcha para ponernos a la par. Los caballos corcovean y desatan el trote. Sin que nadie los indique, ellos solos van acercando el carruaje al borde izquierdo como para acortar distancias.
El carruaje vecino también es tirado por dos caballos y también tiene un cochero llevando las riendas. Sus caballos y los míos acompasan su trote espontáneamente, como si fueran una sola cuadrilla. Los cocheros parecen haber encontrado un buen momento para descansar porque ambos acaban de acomodarse en el pescante y con la mirada perdida sostienen relajadamente las riendas dejando que el camino nos lleve.
Estoy tan encantado con la situación que solamente un largo rato después descubro que el otro carruaje también lleva un pasajero.
No es que pensara que no lo llevaba, sólo que no lo había visto.
Ahora lo descubro y lo miro. Veo que él también me está mirando. Como manera de hacerle saber mi alegría le sonrío y él, desde su ventana, me saluda animadamente con la mano.
Devuelvo el saludo y me animo a susurrarle un tímido “Hola”. Misteriosamente, o quizás no tanto, él escucha y contesta:
Hola. ¿Vas hacia allá?
Sí – contesto con una sorprendente alegría-. ¿Vamos juntos?
Claro – me dice-, vamos.
Yo respiro profundo y me siento satisfecho.
En todo el camino recorrido no había encontrado nunca a un compañero de ruta.
Me siento feliz sin saber por qué y, lo más interesante, sin ningún interés especial en saberlo.



“El camino hacia la realización pesonal es difícil y continuo", nos dice Jorge Bucay en sus libros. En esta serie de caminos, el autor nos ofrece unos mapas de territorio para que cada uno de nosotros recorra el suyo propio, a su ritmo y eligiendo el trayecto." “La autodependencia (EL CAMINO DE LA AUTODEPENDENCIA), el amor (EL CAMINO DEL ENCUENTRO), el dolor (EL CAMINO DE LAS LÁGRIMAS) y la felicidad (EL CAMINO DE LA FELICIDAD) son los cuatro caminos que, según Jorge Bucay, conducen a la plenitud del ser humano, cuatro trayectos que cada uno ha de recorrer desde su experiencia personal. "
 
En El Camino del Encuentro Jorge Bucay nos invita al compromiso, al contacto y a compartir con los demás. A lo largo de sus inteligentes y provocadores comentarios, nos lleva de la risa a la reflexión mientras nos muestra la ruta del encuentro verdadero en la amistad, en la familia, en el amor y en el sexo. Siendo como es un libro de entretenida lectura, nos atrevemos a asegurar que nadie después de leerlo seguirá pensando igual que antes de hacerlo.
 
ALEGORÍA: Composición literaria o representación artística que tiene sentido simbólico.
Símbolos: Carruaje (cuerpo).  Caballos (deseos, emociones, impulsos). Cochero (mente) 
Colección HOJAS DE RUTA

miércoles, 4 de octubre de 2017

"Novia" (de Alejandro Dolina)

Hace mucho tiempo, yo tenía una novia buena y hermosa. Me amaba con una devoción tal, que no pude resistir la tentación de ser malvado. Me solazaba en la traición, en el capricho, en la impuntualidad, en la mentira gratuita. Ella lloraba en secreto, cuando yo no la veía, pues sabía que su llanto me irritaba. Pero un
día, un incidente que ni siquiera recuerdo, me despertó el temor de perderla.
El amor crece con el miedo. Mi conducta cambió. Me fui haciendo bueno. Quise pagar el daño que había hecho y empecé a vivir para ella. Le hacía el amor en todos los zaguanes, le cantaba valses de Héctor Pedro Blomberg. La llevaba a pasear por los lugares más hermosos del mundo. Le imponía aventuras inesperadas.
Me hice sabio y generoso solo para merecer su amor.
Pero un día me dejó.
—-No te quiero más —me dijo, y se fue. Supliqué un poco, solo un poco, porque era bueno. Después me
puse a esperar la muerte sentado en un umbral.
Al cabo de un tiempo, aparecieron los celos. Pensé que seguramente me había dejado por otro. Decidí averiguarlo. Indagué a los amigos comunes, pero todos afectaban un aire de trabajosa indiferencia.
Resolví seguirla. Pasaba las noches acechando su puerta. Durante el día, me apostaba en la esquina de su trabajo. El resultado de mis pesquisas fue nulo. Mi novia se desplazaba por circuitos inocentes. Perdí mi empleo, mi salud y hasta mis amistades. Mi vida era una perpetua vigilancia.
Pasaron largos meses sin que nada ocurriera. Hasta que una noche la vi salir de su casa con aire decidido.
Tuve el presentimiento de que iba a encontrarse con un hombre, tal vez porque estaba demasiado linda.
La seguí entre las sombras y vi que se detenía en la esquina que yo conocía bien. Me escondí en un portal. Ella se detuvo y esperó, esperó mucho. Cerca de una hora después, apareció un hombre alto, oscuro, soberbio. Algo familiar había en su paso. Ella intentó una caricia, pero él la rechazó.
Inmediatamente comprendí que el hombre se complacía en verla sufrir y amar al mismo tiempo. Se trataba de un sujeto diabólico. Cada tanto, me llegaban ráfagas de una risa vulgar. No podía concebirse un individuo más vil y detestable. Caminaron. Tomaron un rumbo que no me sorprendió. Al llegar a la luz de la avenida, pude ver que aquel hombre era yo. Yo mismo, pero antes. Con el desdén cósmico que tanto me había costado borrar del alma, con la maldad de mis peores épocas. Con la impunidad de los necios.
No pude soportarlo, pensé en cruzar la calle y pegarme una trompada, pero me tuve miedo. Quise gritar, ordenarme a mí mismo dejar tranquilo a aquella muchacha. Pero el imperativo no tiene primera persona y no supe qué decirme. Se detuvieron un instante y pasé delante de ellos. Ella no me vio. Yo sí me vi. Me miré con un gesto de advertencia.
Después los perdí de vista y me quedé llorando.

Alejandro Dolina
(Argentina, 1944)
Alejandro Dolina - Wikipedia, la enciclopedia libre

sábado, 30 de septiembre de 2017

EXTRACTOS DE LIBROS. "La alegoría del carruaje I" - (El camino de la autodependencia- Jorge Bucay)


Un día de octubre, una voz familiar en el teléfono me dice:
- Salí a la calle que hay un regalo para vos.
Entusiasmado, salgo a la vereda y me encuentro con el regalo. Es un precioso carruaje estacionado justo frente a la puerta de mi casa. Es de madera de nogal lustrada, tiene herrajes de bronce y lámparas de cerámica blanca, todo muy fino, muy elegante, muy “chic”. Abro la portezuela de la cabina y subo. Un gran
asiento semicircular forrado en pana bordó y unos visillos de encaje blanco le dan un toque de realeza al cubículo. Me siento y me doy cuenta que todo está diseñado exclusivamente para mí, está calculado el largo de las piernas, el ancho del asiento, la altura del techo...todo es muy cómodo, y no hay lugar para nadie más. Entonces miro por la ventana y veo “el paisaje”: de un lado el frente de mi casa, del otro el frente de la casa de mi vecino... y digo: ¡Que bárbaro este regalo! Qué bien, qué lindo...Y me quedo un rato disfrutando de esa sensación.
Al rato empiezo a aburrirme; lo que se ve por la ventana es siempre lo mismo. Me pregunto: ¿Cuánto tiempo uno puede ver las mismas cosas? Y empiezo a convencerme de que el regalo que me hicieron no sirve para nada.
De eso me ando quejando en voz alta cuando pasa mi vecino que me dice, como adivinándome:
- ¿No te das cuenta que a este carruaje le falta algo?
Yo pongo cara de qué-le-falta mientras miro las alfombras y los tapizados.
- Le faltan los caballos – me dice antes que llegue a preguntarle.
Por eso veo siempre lo mismo – pienso -, por eso me parece aburrido...
- Cierto – digo yo.
Entonces voy hasta el corralón de la estación y le ato dos caballos al carruaje. Me subo otra vez y desde adentro grito:
- ¡¡Eaaaa!!
El paisaje se vuelve maravilloso, extraordinario, cambia permanentemente y eso me sorprende.
Sin embargo, al poco tiempo empiezo a sentir cierta vibración en el carruaje y a ver el comienzo de rajadura en uno de los laterales.
Son los caballos que me conducen por caminos terribles; agarran todos los pozos, se suben a las veredas, me llevan en uno de los laterales.
Me doy cuenta que yo no tengo ningún control de nada; los caballos me arrastran a donde ellos quieren.
Al principio, ese derrotero era muy lindo, pero al final siento que es muy peligroso.
Comienzo a asustarme y a darme cuenta que esto tampoco sirve.
En ese momento, veo a mi vecino que pasa por ahí cerca, en su auto. Lo insulto:
¡Que me hizo!
Me grita:
- ¡Te falta el cochero!
¡Ah! – digo yo.
Con gran dificultad y con su ayuda, sofreno los caballos y decido contratar a un cochero. A los pocos días asume funciones. Es un hombre formal y circunspecto con cara de poco humor y mucho conocimiento.
Me parece que ahora si estoy preparado para disfrutar verdaderamente del regalo que me hicieron.
Me subo, me acomodo, asomo la cabeza y le indico al cochero adónde quiero ir.
Él conduce, él controla la situación, él decide la velocidad adecuada y elige la mejor ruta.
Yo... Yo disfruto del viaje.

ALEGORÍA: Composición literaria o representación artística que tiene sentido simbólico.




Símbolos: Carruaje (cuerpo).  Caballos (deseos, emociones, impulsos). Cochero (mente)
Ahora vuelve a leerlo, conociendo los símbolos.


“El camino hacia la realización pesonal es difícil y continuo", nos dice Jorge Bucay en sus libros. En esta serie de caminos, el autor nos ofrece unos mapas de territorio para que cada uno de nosotros recorra el suyo propio, a su ritmo y eligiendo el trayecto." “La autodependencia (primer libro), el amor (segundo libro), el dolor (tercer libro) y la felicidad (cuarto libro) son los cuatro caminos que, según Jorge Bucay, conducen a la plenitud del ser humano, cuatro trayectos que cada uno ha de recorrer desde su experiencia personal. "

El Camino de la Autodependencia es el primer camino por conquistar, un punto de partida necesario para alcanzar la autorealización, la fórmula personal del éxito, o comoquiera que cada uno decida llamar a aquello que constituye nuestro único y más grande desafío.

Colección HOJAS DE RUTA
EXTRACTOS DE LIBROS. "La alegoría del Carruaje II"- (El Camino del Encuentro- Jorge Bucay)
EXTRACTOS DE LIBROS: "La Alegoría del Carruaje III"- (El Camino de las Lágrimas- JORGE BUCAY)

domingo, 17 de septiembre de 2017

Resultados IX concurso de microrrelatos ¡Vive la Plaza Mayor! (Madrid- España)- Textos no premiados de la autora

La plaza Mayor está situada en el centro de Madrid, a pocos metros de la plaza de la Puerta del Sol, y junto a la calle Mayor. La Red de Bibliotecas Públicas del Ayuntamiento de Madrid, con motivo de la conmemoración del cuarto centenario de su construcción, con el propósito de incentivar la creatividad literaria y fomentar la lectura, convocó su IX concurso de microrrelatos  ¡Vive la Plaza Mayor!. Los siguientes son los textos premiados, y los dos textos no premiados de la autora.



GANADOR
Ver, sin ser visto (Ángel Alonso Carracedo)
Plaza Mayor de Madrid, la de las cuatro centurias. Como todas las del mundo, sustantivo egregio, adjetivo magno. Fuiste reducto tertuliano de viejos de cacha con pava en labio, campo de correrías de niño, nido de buhardillas bohemias y negra leyenda ígnea del Santo Oficio. Eres orgullo de foro, edén de numismáticos y filatélicos, sustento de pícaros y avituallamiento de forasteros. No olvidas mercados y mercadillos de viandas, gangas y espumillones. Entonas, año tras año, la primera nota del villancico navideño. Ahuyentas, en tus soportales, de aguaceros y solaneras a los tuyos. Plaza Mayor, donde ver, sin ser visto.

2º CLASIFICADO
Zángano (Jesús Francés Dueñas)
Dejamos de escribir, los del grupo. “Los hijos de Rimbaud” nos llamábamos. Mi puesto en la Plaza Mayor era una silla, una mesa plegable y una Olivetti Lettera. “Solo versos tristes”, rezaba el cartel de poemas por encargo. Eso vendía. La gente venía a regodearse en su propia miseria. Los poetas malditos nos fuimos diluyendo cada uno en su circunstancia atenuante. En mi caso, llegó ella. Una agente municipal que me cerró el tenderete. Posó su boca de miel en mis labios de zángano y ya no pude escribir más. Desde que soy feliz, no me salen las palabras.

3º CLASIFICADO
Último trazo (Beatriz Poza Poza)
La niña bailaba la moneda entre sus dedos. Él, sin embargo, se acordó de cuando no lo hacía por dinero. La punta del pincel desdibujó el trazo perfecto. La sonrisa inanimada de su modelo le hizo entrar en pánico. Echó la mano al suelo para tocar el barro húmedo del pavimento. El lienzo le devolvió su retrato con dos lágrimas de tinta negra recorriéndole las mejillas. Su vetusto caballete se convirtió en estandarte del improvisado espejo. La moneda yacía ahora en el suelo, de cara. Era la niña de la Plaza Mayor, o la Parca misma, mirándole misericordiosa.

FUENTE: http://bibliotecas.madrid.es/portales/bibliotecas/es/Tribu-BPM/Ganadores-del-IX-Concurso-de-Microrrelatos?vgnextfmt=default&vgnextoid=516636e22ac8c510VgnVCM1000001d4a900aRCRD&vgnextchannel=165a0b6eb5cb3510VgnVCM1000008a4a900aRCRD



Textos enviados por la autora que no han sido premiados

VUELO DE PALOMA
Vista desde el aire, la Plaza Mayor es un rectángulo perfecto en medio del conglomerado. Desde la Estatua puedo verla con más detalle. En pocos minutos se llenará de gente. Como todos los domingos. Gente recorriendo los soportales, buscando monedas, sellos o billetes antiguos. Gente visitando las tiendas de recuerdos. O simplemente transitándola por lo que representa. No me gusta demasiado la multitud. Escucho voces de diferentes idiomas que no entiendo. Igual, como todos los domingos, me acerco a Don Rogelio, que desde su puesto de numismática, se hace de unos minutos para acercarme la ración diaria.



LAS BALDOSAS DE LA PLAZA MAYOR
Don Pepe, como le dicen todos, no puede dejar de pensar cuántas veces atravesó la Plaza Mayor. Es parte de su vida, se dice a sí mismo. Se emociona con sólo recordar sus primeros encuentros con Lola, con quien luego formó su gran familia; los paseos por el mercado de Navidad y por las ferias, buscando presentes y las caminatas de la mano de sus nietos. No imagina cómo este lugar fue espacio de ejecuciones alguna vez. Igual se conmueve cada vez que la atraviesa. Porque sus pasos están grabados allí, en esas baldosas, que fueron testigos de su historia. 



Plaza Mayor de Madrid - Wikipedia, la enciclopedia libre


viernes, 15 de septiembre de 2017

Entrega de premios Concurso Literario Barracas al Sud- Tema: "Argentina mi país"- Avellaneda (Buenos Aires) - Poema premiado de la autora.




En su 14º edición del concurso de cuento y poesía, la temática fue “Argentina mi país”.
El intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, encabezó el 12 de septiembre la entrega de reconocimientos y premios a los escritores que participaron del certamen literario “Barracas al Sud” en los géneros cuento y poesía.

"Andando las provincias", una serie de tres poesías de la autora, fue elegida como 2º Premio.
ANDANDO LAS PROVINCIAS 
CATARATAS, MAGIA NATURAL
Como un tajo en la tierra,
una herida sangrante de caudales,
se desploman las aguas turbulentas
irrumpiendo de repente en el paisaje.
Un despliegue de saltos y balcones
engalana la línea de frontera
y derrama añiles y lechosos 
empapando el verdor y la floresta. 
El abismo nebuloso y brusco
adultera el fondo de la grieta,
y el eterno rugir de la Garganta
desparrama un hechizo con su fuerza
y confuso, aparece de improviso,
un arco iris que en sus aguas se refleja.
De lejos, se percibe como un trueno,
el sonoro bramar de las cascadas,
que rompen, rebotan, se despeñan
en medio de la fronda, refugio de la fauna
que en sus márgenes descansa.
Será el río que acarree mansamente
ese líquido que ya nunca regresa,
que deleita y seduce los sentidos
con su magia natural y con su fuerza.         
       
PARA PINTARTE, SALTA
Para pintarte, Salta, con palabras,
brota este verso improvisado
que se escapa  por los cerros,
que se sube al viento,
y termina en una zamba entre los labios.
Te observo con todos los sentidos,
y me sorprendo a cada paso.
Un tren que trepa por las nubes
se enlaza con el sol y se vuelve liviano,
como montando los Andes sin permiso,
como rodeando a la Puna en un abrazo.
Se agita un poncho en cada baile
y resuenan tus cantores en las carpas
pintando tus encantos,
en Iruya, Orán o Cafayate,
o entre los corsos de harina y nieve,
donde aparece de improviso un diablo
con sus cuernos y colores vivos,
entre serpentinas y papel picado.
En agosto se eleva una oración
en un culto a la cosecha y al trabajo,
la ceremonia de la Pachamama,
a la Madre Tierra, ritual sagrado.
Y es en Septiembre que llega el peregrino
con un voto de fe entre sus manos,
y entre claveles y repique de campanas
la procesión gana la calle,
escoltando al Señor y a la Virgen del Milagro.
Es por eso, este verso, una plegaria,
una especie de canción
que se adormece cuando llega el ocaso,
y despierta luego en los copleros,
que entre cajas, sicus y guitarras
dibujan una huella con su canto
en honor a las deidades de la tierra,
a la lucha eterna de los gauchos,
y a aquellos pueblos ancestrales
que fueron los dueños del paisaje
para tornarlo esplendoroso y mágico.

RÍO PARANÁ
Llevas grabado en tu nombre un vínculo con el mar,
cuando en la lengua aborigen te llamaron Paraná.
En tu cauce se refleja la memoria de tus razas,
que delinearon la historia, indígenas y jesuitas,
pioneros y fundadores, linajes de tus barrancas.
Sobre las costas desnudas danzan tus lenguas de agua
y tus rincones dormidos despiertan en la mañana,
los estuarios y riachos serpentean y se escapan
como quebrando la tierra en caprichosas figuras
con cicatrices mojadas,
que desgastan y bosquejan, que bordean y demarcan,
y como pintor en su lienzo dejan matices y manchas.
Entre tus giros y curvas surgen heridas abiertas
por las tierras anegadas, y fluye el dolor salado
mezclándose en tu caudal, donde cayeron las lágrimas.
Pero el hombre te perdona, te enaltece y te engalana.
El sol se hunde a lo lejos y prevalecen las sombras  
de pescadores y puertos, y de un puente que te cruza
irrumpiendo en el paisaje como colgado del cielo,
un atardecer espejas con sus ocres y naranjas,
cual si fueras un espejo, y una balsa te atraviesa
y va dejando una huella como si fuera un sendero,
como grabando en el agua los ritos y las leyendas
de los poblados costeros.
Y el hombre, fiel en tu orilla
celebrando tus ofrendas cotidianas,
la eterna sinfonía de tus aves, el aroma de tus costas
y el susurro permanente de tus aguas.

NOMINA DE GANADORES DEL PREMIO BARRACAS AL SUD ...

La Comuna reconoció a los participantes del certamen literario ...



domingo, 10 de septiembre de 2017

11 de Septiembre DÍA DEL MAESTRO: "Carta de un alumno a su maestra" (de la autora)

Seño:   
     Sólo quería aclarar algunas cosas y que queden sentadas antes de comenzar. Compartiremos el espacio diario y estaremos juntos andando hacia una misma meta. Pero vos vas a estar de un lado y yo del otro. En realidad, no sé si tu objetivo es el mismo que el mío, pero de lo que sí estoy seguro es que andaremos juntos en la tarea.

     Deberás seducirme, no lo dudes. Porque para que yo te siga, tendrás que atraerme y hacer que yo me interese en lo que me cuentas. Y eso se logra sólo con una cuota de seducción que no cualquiera tiene. Pero eso, vas a demostrarlo solamente si sos capaz de involucrarme. Vas a tener que aplicar métodos y técnicas variadas para que no me aburra, disfrazar situaciones, hacerme creer que estoy jugando y lograr que yo disfrute cuando me estás probando. En cierto sentido vas a tener que actuar, como cualquier actor en escena, estudiando tu libreto para cautivar al público. Porque yo voy a ser tu público. Sí, nos evaluaremos mutuamente. Porque la evaluación que me tomes será también tu evaluación. Y solamente habrás tenido éxito cuando el resultado demuestre que yo entendí y sé cómo aplicar los contenidos en las situaciones concretas. Los malos resultados generales también serán tu falla, porque querrá decir que, o no supiste explicarnos, o no te entendimos, o estás evaluando de una manera diferente a cómo nos enseñaste. La evaluación que tomaste el año anterior no siempre se adecuará al grupo actual. Entonces deberás cambiar. No tengas miedo de cambiar, ni de equivocarte. Entenderé si debes buscar información para la próxima clase porque no podés saberlo todo. Por eso, prefiero que no me mientas, así no te perderé el respeto.

     También necesito que seas justa conmigo, que valores mis esfuerzos, mi responsabilidad y mi compromiso, que corrijas mis errores para que no los vuelva a cometer y mantengas tu palabra. Tu palabra es muy importante, no lo olvides. Si me encomendaste algo para hoy, pero la mayoría no lo hizo, no lo dejes pasar. Por lo del respeto, viste.

     Te pido también, que no te tiemble el pulso para darme un premio o un castigo. El premio justo será un estímulo seguro para mí, y el castigo será un llamado de atención que no olvidaré. En ambos casos lo entenderé, aunque me duela lo segundo. Y aprenderé de ello, no lo dudes. Pero también deberás estar segura que el falso premio no dará resultado, y será una mala señal de tu parte.

     Por último, te recomiendo que no me impongas miedo, sino respeto, porque será la única forma que yo valore lo que estás haciendo. Y algo fundamental, que tampoco me impongas tus ideas, sobre todo las políticas, porque me estarás haciendo mucho daño y eso te degradará, no lo dudes. Porque demostrará que no eres capaz de mostrar la realidad sino de disfrazarla como a vos te convenga.

     Será un camino arduo en el que nos deberemos tener paciencia recíprocamente. Sé que te recordaré sólo si fuiste justa, honesta y si demostraste pasión en lo que haces, que además, es lo que elegiste hacer.

                                                         Con afecto,

                                                                        Tu alumno


miércoles, 30 de agosto de 2017

Maldito Serrat - Ignacio Copani

Cómo lograste hacerme reír
y llorar y sentir que ya empieza la fiesta,
cómo lograste hacerme feliz lejos de mi país que aplasta y apesta.
Cómo lograste en tu voz encender
al poeta de ayer, de tu España quebrada
y dime cómo la propia mujer
que yo quiero se fue detrás de tus palabras.
Maldito Serrat... Maldito ladrón... Copiaste la idea que tenía yo
justo antes que yo mismo la escribiera,
maldito Serrat... Pero quién pudiera decir:
Ay... amor, sin ti no entiendo el despertar...
Ay... amor, sin ti mi cama es ancha,
Ay... amor, que me desvela la verdad,
entre tu y yo la soledad y un manojillo de escarcha
Cómo lograste hacerme sufrir
por Irene y Manuel y el adiós de Lucía.
Cómo lograste mentirme tan bien,
que hasta puedo creer que hoy va a ser un gran día.
Cómo lograste tanta precisión
describiendo a mi pueblo blanco y polvoriento
si el sacristán por ahí no te vio,
ni el cura, ni el cabo, ni el polvo ni el viento.
Maldito Serrat... Maldita canción...
Golpeando a las puertas de este corazón
que estará siempre de par en par esperando,
latiendo a tu ritmo, lo mismo que cuando cantaste:
Ay... Ay utopía... Dulce como el pan nuestro de cada día.
Cómo lograste hablar tanto de mi
y los locos que aquí adoramos tu tema.
No hago otra cosa que pensar en ti
cuando quiero escribir y no nace el poema.
Cómo lograste a los tiempos vencer,
con mi padre fue ayer, con mis hijas ahora
que te agradecen por hacernos ver
que de vez en cuando la vida enamora.
Bendito Serrat... Hermano mayor
de todo el que quiera hacer una canción
de verdad, de este tiempo que empuja y arrasa
o de las pequeñas cosas que nos pasan.
Bendito Juglar, no apagues tu voz,
qué hacemos nosotros, los de este rincón
sin oir en tu verso al amigo que abraza,
quién puede seguir y qué va a ser de mi si estás lejos de casa.

viernes, 25 de agosto de 2017

"PATRONALES" (de la autora)


                            1er Premio compartido.
 II Concurso “Anécdotas e historias sobre  nuestro  pueblo, ciudad, comarca”. 
Convocado por la Revista “Ay, Patria mía!” del Centro de Revisionismo Histórico de Salac 
(Sociedad Argentina de Letras, Artes y Ciencias)


     Los zapatos están lustrados. Y el traje de Juan está listo, aún colgado, para que no se arrugue. Es el día de las Patronales de Clucellas y el pueblo se detiene para festejar. Habrá que levantarse temprano porque la misa de acción de gracias es a las nueve y media, con el Obispo. Igual, antes está la Procesión. Irá abrigado. Siempre va abrigado el día de la fiesta. Porque todavía hace frío a principios de septiembre. Y caminar alrededor de la plaza a paso lento hace que se sienta más. La Virgen, impecable, irá cargada en andas llevada por algunos voluntarios, y los niños caminarán arrojándole pétalos de rosas que caerán como lluvia sobre su manto mientras los fieles la acompañamos rezando. Antes era llevada por muchachas solteras, muchas veces escoltada por Granaderos; hubo un período en que era transportada por conscriptos, pero ahora no hay un criterio determinado. Algunas cosas han cambiado demasiado, piensa Juan, y una gran melancolía lo invade como queriendo retornar a aquellas épocas. Siguiendo con sus evocaciones determina que tampoco habrá bombas. La primera se arrojaba en la víspera, cuando caía el sol, y luego, el día de la Fiesta se anunciaba, al amanecer, muy temprano, el comienzo de las jornadas patronales. Un primer estruendo despertaba a la población en su conjunto; era como un despertador masivo para que todos abriéramos los ojos al mismo tiempo y nos comenzáramos a preparar para los festejos. Luego, se arrojaban otras para acompañar la Procesión, provocando el estremecimiento de algunos distraídos, el llanto de unos pocos niños y el inminente revuelo de los pájaros de los alrededores. Por eso se suspendieron, para no asustar a los animales; muchos perros desaparecían por unos días a causa de los explosivos, igual que en Navidad y Año Nuevo. Igualmente sigue siendo una fiesta, decide Juan mientras se pone el traje con mucho cuidado. Los zapatos se los colocará antes de salir, luego de desayunar, para que no se ensucien. Su traje, está quizás un poco pasado de moda. Pero es un traje, y la ocasión lo amerita. Recuerda que la ropa que se compraba para las patronales tenía que usarse igualmente, sin importar si el clima no era el adecuado. Su hermana y su madre modificaban los vestidos para que parecieran nuevos, agregándole o quitándole algún detalle, porque la mayoría de las mujeres de la familia sabía coser. Corte y confección habían estudiado. Ya es la hora. Las campanas de la iglesia anuncian el comienzo de la Procesión en pocos minutos. Se coloca los zapatos, se apresura frente al espejo con los últimos retoques y sale a la calle camino a la plaza. El sol está radiante y eso ayuda a que mucha gente mayor, como él, pueda cumplir con el ritual anual. La Procesión sale de la Iglesia así que tendrá que caminar varias cuadras; a él nunca le gustó eso de “engancharse” en la vuelta. Ni bien cruza la puerta de su casa ya puede escuchar la propaladora con las canciones religiosas, de donde saldrá la voz que conducirá el rezo hasta el Templo. Cuando él era joven solía haber una banda que acompañaba la doble fila de peregrinos, también hubo ocasiones en las que alguien encabezaba el recorrido con un megáfono para que todos pudieran escuchar. Su trayecto hasta el templo le permite seguir recordando. Al llegar a la puerta de la iglesia, se coloca detrás de aquellos que arribaron antes que él. La cola es larga y lo será aún más a medida que vayan acercándose los vecinos más remolones.  Mientras va recorriendo el sendero perimetral ya puede ver los stands de los vendedores que, como todos los años, llegan al pueblo con la mercadería o los juegos que tienen para ofrecer. Se forma como una feria, que mientras fue pasando el tiempo, fue mutando también, adaptándose a las necesidades de la sociedad. La ruleta, el peludo, el alquiler de carros y los saltarines fueron suplantando a la carrera de embolsados, la sortija, las piñatas llenas de harina y caramelos, las carreras de obstáculos y el palo enjabonado con un
lechón de premio. Y cuando llega la noche, es el momento del tradicional baile.  El salón del Club Florida aún mantiene la estructura por donde pasaron tantas reuniones sociales, y entre ellas, las de las fiestas patronales. Aunque antes de realizarse allí, se hacían donde ahora es el Salón Cultural de la Biblioteca Bonini, lo que luego funcionó como cine. Igualmente la antesala de los primeros bailes fueron los Pabellones. Juan recuerda cuando llevaban a todos los niños al campo a la casa de un tío para que no molestaran cuando los ensamblaban. Esas estructuras tenían piso de madera y estaban cubiertas por una carpa donde se bailaba al compás de alguna orquesta Típica como la Gomez-Vazquez, que tocaba especialmente tangos, milongas, pasodobles y valses; o Característica, que interpretaba además jazz, foxtrot o tarantelas, entre otros ritmos más modernos.
Pero él no tuvo la oportunidad de bailar en esos pabellones que tuvieron su apogeo en los años treinta y cuarenta, allí transitaron sus padres y sus abuelos, y ese recuerdo lo remonta a imaginar las historias de amor que se habrán gestado sobre esas tablas, cuando no había computadoras ni celulares para concertar citas, y los horarios máximos de los eventos no pasaban la medianoche. También recuerda que tenía una única camisa que debía cuidar para los demás bailes de la zona, porque las fiestas patronales de los pueblos vecinos se festejan casi todas en la misma época. Su mente va y viene en el tiempo constantemente, trasladándolo a situaciones imaginarias que lo conmueven y lo transportan. Ya casi está por la mitad de la Procesión cuando le viene a la mente las llamadas “vuelta del perro” en la plaza, donde los varones giraban en torno al predio yendo para un lado y las mujeres para el otro, para poder verse a los ojos en el punto de coincidencia. Era como un juego de seducción sin palabras, donde la mirada tomaba fuerza y transmitía mensajes. Y luego, estaban las reuniones familiares. La casa paterna era el escenario de los festejos, donde largas mesas con abundante comida, preparada durante días, despedían aromas mezclados, de los salames de las carneadas, las tentadoras mayonesas, el lechón adobado y otras exquisiteces para compartir con los parientes del dueño de casa. Aún tiene grabado en sus oídos las conversaciones en piamontés entre sus familiares mayores, dialecto que fue aprendiendo de a poco, a través de las canciones o charlas que escuchaba diariamente, porque los abuelos de Juan habían llegado de Italia a principios del Siglo XX, acarreando su idioma, sus costumbres y tradiciones.          

     Esas fueron y seguirán siendo nuestras fiestas patronales. Una jornada de contemplación y respeto respaldada por la fe religiosa, pero también de descanso de las tareas laborales y de festejo, que revela las más hondas rutinas y las raíces del pueblo. Por eso, hoy, como todos los ocho de septiembre hace más de sesenta años, una vez más, Juan  asiste a la misa, se dará una vuelta por la plaza y compartirá alguna reunión con algún amigo, tomando un vermouth, quizás en el Bar Bessone. Y así lo seguirán haciendo sus hijos y sus nietos, a través de generaciones, aunque cambien algunas costumbres y aunque los ritos no sean los mismos, ya que el orgullo pueblerino será lo que los mueva y los identifique.

NOTA: Las imágenes son de la Revista del CINCUENTENARIO de Clucellas (1932).
 
S.A.L.A.C: 

SOCIEDAD ARGENTINA DE LETRAS, ARTES Y CIENCIAS –

BIBLIOTECA    POPULAR JOAQUÍN V. GONZÁLEZ. S.A.L.A.C

Humberto Primo 150 Loc. 21 – 23 y 25 - Córdoba

S.A.L.A.C. es una entidad  de bien público y de carácter autónomo, prescinde de toda cuestión política, racial o religiosa y tiene su Sede Social en Córdoba Capital. Fue fundada en Córdoba Capital, el 19 de Noviembre de 1959, por unos visionarios que tuvieron la iluminación de crear una Institución con amplitud generosa, cubriendo toda perspectiva futurista de universal proyección cultural; dejando una bondad interminable de beneficios, posibilidad de crecimiento y desarrollo a quienes transitan los diversos caminos de las Letras, Artes y Ciencias y se asocien a  esta noble Sociedad. Después de diez años fue agregada la Biblioteca Popular Joaquín Víctor González que está supervisada por la CONABIP (Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares). Cuenta con más de 7200 libros, 4000 revistas, la mayoría de colección y algunas literarias. Dispone asimismo de: Videos, Plaquetas literarias y CD.
 También la Sede Central, desde el año 1999 tiene la Receptoría Oficial del Derecho de Autor Por Resolución del Ministerio de Justicia de la Nación. (el resguardo de Obras Inéditas) Este beneficio le fue otorgado a diez filiales de SALAC de distintas provincias; a los efectos de facilitar dicho trámite nacional e internacional. 
    La Institución tiene como objetivos:
1)  Nuclear a personas que abriguen inquietudes literarias, artísticas y científicas.

2) Estimular, fomentar y difundir sus actividades culturales y cualquier otra manifestación del espíritu.

3) Organizar Conferencias, Exposiciones de Pinturas y Dibujos, Esculturas y Artesanías, Congresos, Presentaciones de libros, plaquetas, etc. Conciertos, Disertaciones, Audiovisuales, Actos Culturales, etc.                        
 En la Sociedad se realizan Cursos y Talleres de: Literatura, Pintura, Dibujo, Escultura, Restauración, Capacitación Docente, Teatro Leído, Música, Cursos de idiomas varios.
   Se celebran Concursos de Dibujos y Pinturas, Cuentos, Poesías, para estudiantes de todos sus niveles y para los mayores con esas inquietudes.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Resultados del II Concurso "ANÉCDOTAS E HISTORIAS SOBRE NUESTRO PUEBLO, CIUDAD, COMARCA", convocado por la revista “Ay, Patria mía! del Centro de Revisionismo Histórico de Salac (SOCIEDAD ARGENTINA DE LETRAS, ARTES Y CIENCIAS)

Primer premio compartido entre:
“Creencias, olvido y realidad en el norte argentino”, de  Alejandro Marcelo Corona
Y “Patronales”, de  Beatriz Chiabrera de Marchisone

Segundo Premio compartido entre:
"Tres dedos" , de  Miguel Ángel Pascual Chialvo
Y  "Transportes Salaberry" , de Fernando Azamor

Tercer Premio:
"Cuna de los Aborígenes" , de Alicia Mabel Romero

Cuarto Premio:
"Pioneros irredentos", de Ricardo Francisco Rafti

Quinto Premio:
"Linda Clorinda" de María Lucila Negretti

10 Menciones Extraordinarias, según el orden de mérito otorgada por el Jurado.
1- Nuestros Aborígenes, de Mirta Alicia Negretti
2- Una historia convertida en leyenda, de Luis Alberto Lujan
3- Recuerdos en el Paraje El Tropezón, de Federico Miguel Quinteiros
4- Visiones de mi pueblo, de Carlos Fradkin
5- Sobre ofrendas y sacrificios, de Nélida Miriam Robledo
6- Mentiras de mi comarca, de Juan Osvaldo Barrios
7- Tormenta de verano, de Nadia Victoria Wenk
8- La laguna de Cachilauquen, la del chancho, de
Amanda Marta Urcola
9-El viejo y el río, de Luis Sebastián Delasala
10-Mi comarca querida, de María Andrea Sastre

10 Recomendaciones para publicación otorgadas por el Jurado:
1- Cuantiosa herencia, de Teresa Vírgala de Arijón
2- El árbol nacional, de Amira Irina Gutierrez
3- Recurso que potencia mi voluntad, de
Néstor Adolfo Rubiano
4- De parques y mujerzuelas, de Guillermo Horacio Pegoraro
5- Mujeres increíbles de mi pueblo, de
Elida Leonor Arguelles
6- Los inmigrantes en mi pueblo, de Miguel Ángel Chialvo
7- Son las tres de la mañana, de María Victoria Verzura
8- Nostálgica Navidad, de Silvia Estela Mangas
9- Una tormenta en el campo, de Josefina Melchiore
10- La cajita feliz, de Maximiliano Sacristán.

Menciones especiales para ser publicadas, por el interés histórico de las mismas y el rescate de personajes de la historia argentina.
a- Eterno batallar de los pueblos del interior, de Jorge Emanuel Sampaolesi
b- En busca del ser argentino, de Oscar Orlando Ríos
c- Servicios Públicos, de Clara Noemí Acuña
d- Doña María Josefa Bustos, la madre del Dean, de
Adela Leonor Aída Boscarino

Forma de publicación de los mismos:
Menciones del 1º al 5º, Noviembre 2017
Menciones de la 6º a la 10º, Enero 2018
Recomendaciones del jurado 1º a 5º, Marzo 2018
Recomendaciones del jurado 6º a 10º más recomendaciones especiales, Mayo 2018

NOTA DEL DIRECTOR DE LA REVISTA
Me es inmensamente grato, en mi carácter de Director de la Revista, anunciar en este número el Fallo del Jurado de la II Convocatoria de la Revista:
Anécdotas e historias sobre nuestro pueblo, ciudad, comarca.
Agradecer la amplia repercusión (más de doscientos trabajos) y la amplitud del territorio nacional que ellas representan, en un país como el nuestro que es el 8º en tamaño del mundo.
Desde Jujuy hasta la Antártida (con el relato Pioneros irredentos), la zona de Cuyo, el litoral con Chaco y Formosa, la Patagonia con Río Negro, el centro y sus provincias linderas, la provincia de Buenos Aires en sus múltiples facetas, en síntesis, el país todo movilizado ante el llamado de la campana de la argentinidad.
Reconocer la ardua tarea del jurado debido a la calidad de los materiales enviados, las pacientes y ensimismadas horas de lectura y la posterior evaluación de cada trabajo en sus variadas aristas.
Abrazar a todos los participantes por “pensar que valía la pena acudir a la convocatoria”, en un tiempo donde prima lo pasatista, lo fugaz, lo inmediato. Sentir que aquello que nos pasa, si se vuelca al mármol de las letras, le será más difícil a los vientos del olvido borrarlo.
La Sociedad Argentina de Letras, Artes y Ciencias, de quien depende el Centro de Revisionismo Histórico que edita bimestralmente la revista “Ay, Patria mía”, les da a todos la enhorabuena por la tarea cumplida.

Luis Foá Torres(P)