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LIBROS PUBLICADOS POR LA AUTORA
(poesía y narrativa)
"DE LOS HIJOS" (2014)- Ediciones Mis Escritos (Bs. As.)

Rincones y Acuarelas I (Poesía) -2019- La Imprenta digital (Bs. As)

Rincones y Acuarelas II (Narrativa)- 2019- La Imprenta digital (Bs. As.)

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y en otras librerías del país.

martes, 17 de noviembre de 2020

"El perro, amigo inseparable del hombre" (por Nélida Baros Fritis) TALLER VIRTUAL 9

En Valparaíso, a las 21 hrs.  del  viernes 13 de agosto, un sismo de mediana  intensidad provocaba un apagón que dejaba a la mitad de la población a oscuras. En el cerro Bellavista, la sirena de bomberos, los gritos  de auxilio  y dos incendios   aterraban  a los ciudadanos y también a sus mascotas que huían despavoridos del lugar. Al día siguiente amanecía nublado y lloviznando, las personas, con mucha dificultad, intentaban solucionar sus problemas. Unas cuantas trasnochaban mirando con tristeza sus casas derruidas, otros, acongojados por el incendio, se resignaban  a continuar  con sus vidas. La familia Benavides buscaba a  Coky, el  perro policial  de color canela, con orejas negras que resaltaban en su cabeza,  desaparecido esa noche de  invierno,  cuando  el cerro bramaba por  el temblor.  

Adolescentes y  niños recorrían la población buscando a sus mascotas. Jonathan  silbaba sin resultados, transitaba por unas quebradas y  pronto  veía un grupo de perros husmeando el piso. Se detenía un instante sin comprender que, los seis perros chicos, los medianos y un par de gatos iban acompañados por un perro grandulón que dominaba la manada. Cuando uno de los  canes se descarria, un ladrido fuerte lo volvía al camino. Jonathan, silbando, no perdía la esperanza de encontrar a su regalón y continuaba la marcha. Los quilterries cruzaron a otra quebrada  probablemente tras alguna liebre.- Decía él con un poco de molestia.-

El joven hambriento, con ropa liviana, sentía fatiga y el cansancio lo llevaba a buscar el camino de regreso al hogar; el tibio sol  no calentaba los huesos. Anduvo, anduvo y en esa larga caminata  llegaba a una plazoleta distante del centro de Valparaíso.

 El joven quedaba impresionado al divisar entre los árboles a un grupo de perros reunidos y su corazón latía rápidamente al reconocer a su mascota. Comentaba que los perros hablaban, gruñendo o murmullando y el perro grande ponía orden dando ladridos que sonaban como campanadas. Se desilusionaba al pensar que no obedecía a sus chiflidos, repetía en voz alta.- Coky no me recuerda, es probable que tenga lagunas mentales.- Un hombre mayor  contemplaba a los perros y al oír al muchacho le dijo.- No te pongas triste, ese lindo perro no olvidará el cariño  que tienes, sólo está viviendo su libertad.-

El atardecer anunciaba bajas temperaturas, una señora irrumpía de pronto, dejándoles al pie  del  árbol  un balde con agua y dispersaba comida a los perros. Los presentes aplaudían y  algunos transeúntes con sus teléfonos celulares les tomaban fotos, los perros posaban risueños. Linda postal dijo un periodista.- “Ejemplo de armonía para los humanos, todos de familias diferentes, nadie sabe donde nacieron y son capaces de ponerse de acuerdo”.-Aplausos para el joven periodista. 

El muchacho, no quería volver a casa sin el can, convencido de que él animal lo reconocía,  entonces lo silbaba. Tenía el presentimiento que el jefe de la manada lo seguiría, de pronto el periodista le gritaba. -¡Cállate! ¡Cállate!

 Esto le resultaba insólito, que el perro, su perro, tuviera que obedecer a una  cacatúa que posaba en la cabeza de un  buldog  hablándole a Coky. El pájaro guardaba silencio y el jefe ordenaba ir a comer y beber. Todos salieron en fila hasta el pie del árbol .Los presentes aplaudían a rabiar y Jonathan observaba con tristeza a su amigo de tantas batallas, sabía  que lo perdería. Al  igual que las demás personas  presenciaban la escena observando   cómo los animales podían unirse para sobrevivir  sin discriminarse. Su dueño no se resignaba a vivir  sin el animal  y se preguntaba a sí mismo. ¿Sería el miedo al ruido del temblor que lo hizo huir? ¿Andará en busca de compañía femenina? Y repetía para conformarse. Dudo mucho que ande en malos pasos, ojalá no se  convierta en ladrón y termine en la perrera.

 En un segundo  de  indecisión  Jonathan veía que  el perro  fijaba la mirada en él y daba un paso adelante, siendo seguido por sus amigos. Un gruñido bastaba  y todos quedaban frente a él. Acto seguido, Coky se  acercaba más al muchacho  levantando una de sus manos y la ubicaba sobre el hombro. Pasaba su lengua en  la mejilla y sus ojos lagrimeaban. Su amo lo acariciaba en el lomo, comprendía que no podía obligarlo a quedarse, se debía a sus camaradas. Una lluvia de lágrimas caía de sus ojos. El perro, como un valeroso gigante, se volvía a sus compañeros  y partieron en dirección desconocida. 

Al día siguiente el diario “El Día” tenía una  foto de la manada de perros y su jefe Coky, comentando: Un perro policial con una manada de perros menores, rescataron a dos pequeños y a una bebé en un derrumbe que ocurrió en la calle Bombero Alcides, en los alrededores de la ciudad. Afortunadamente los niñitos y el bebé están bien de salud. Entrevistado el Líder, explicaba que su manada  se denominada “Los Topos”. Estaban dedicados al rescate de personas o animales.

Eran protegidos por los  bomberos quienes los alimentaban y alojaban en un espacio de la bomba. Ellos merecen una “condecoración”; son verdaderos héroes..

AUTORA: Nélida Baros Fritis

Copiapó- (Atacama- Chile)

TALLER VIRTUAL 9

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