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(poesía y narrativa)
"DE LOS HIJOS" (2014)- Ediciones Mis Escritos (Bs. As.)

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lunes, 7 de diciembre de 2020

"Maradona" (por Fernando Azamor) TALLER VIRTUAL 10

      Qué tristeza… Y todo por un tipo que jugaba a la pelota… Y no puedo decir en este momento lo que me pasa sin llorar. Por eso voy a escribir algo. 

    No voy a caer en dar golpes bajos, ni tampoco en “diferenciar al deportista del hombre”, bla, bla, bla.

Voy a decir los tres nombres de jugadores argentinos que más he admirado, aquellos que, no importa el resultado ni la camiseta con que han jugado, me han producido las mayores alegrías estéticas: Alonso, Bochini, Maradona. Uno los veía en cancha o por televisión y los tipos hacían dos cositas y ya te devolvían el valor de la entrada. Que era mucho más que eso: porque había que viajar, comer algo, tomar algo, pagar el transporte, la entrada, volver… Te había llevado “todo el día”, pero con esos monstruos, vos habías invertido bien tu dinero y tu tiempo, porque el fútbol, para algunos de nosotros, no solo son resultados, también es belleza, gracia, calidad, estética.  

Messi es maravilloso, no crean que soy de esos que dice que “fútbol era el de antes”, ja, ja. Pero hablo de aquel trío, porque en ese tiempo “yo iba a la cancha”… También debería nombrar al jugador argentino más completo de su época: Miguel Ángel Brindisi, y ahí paro, porque sino ya estaría hablando de otra cosa… 

    Recuerdo cuando debutó Maradona (nosotros pensábamos que era Maradonna).  

Habíamos regresado de jugar al fútbol con mi hermano, estábamos en casa, escuchando los partidos por radio, cuando escuchamos que había debutado en Primera, un chico de 16 años…  

Dije:  

    -   Qué mal que está Argentinos para que pongan a un chico así en Primera. 

Mi hermano asintió pero se quedó pensando y dijo: 

    -   Por ahí es un fenómeno. 

    -   Puede ser. Esperemos, pobrecito, sino estos hijos de puta lo están quemando. 

Acá agrego que yo tenía 18 años, y mi hermano, 16…  

    Un par de meses después, yo me iba a ver a Independiente, que jugaba, justamente, contra Argentinos y ya estaba “en el once inicial”, Maradona. Mi hermano jugaba al fútbol, por lo cual me fui solo a La Paternal, cancha de Argentinos.  

Un partido hermoso (Independiente tenía un equipo que daba gusto ver jugar). Cuando regresé, mi hermano solo preguntó: 

    -   ¿Qué tal el pibe? 

    -   Es Pelé. 

    Y era Pelé. Ahora, muchos pueden no entender qué era, hace tantos años, “ser Pelé”… No era solo jugar bien y ganar.

Era darnos algo más. Era sublimar sueños e ilusiones en una pelota. 

    Maradona era Pelé. Porque los Maradona, los Pelé, los Messi, los Bochini, los Alonso, juegan para nosotros, para los pobres, para el equipo de los pobres. Para que entiendan: a esos grandes jugadores se los admira, no importa la camiseta. Y esos futbolistas no solo ofrecen un resultado, que puede ser diferente por una pelota que pega en el palo o entra: nos dan la alegría del buen juego, de esa gracia, de esa elegancia, de ese virtuosismo del violinista en el tejado.  

   Perdonen, sin ser excluyente, explico mi caso: yo era un chico pobre, el más pobre, y lo único que teníamos era el futbol que jugábamos con una pelota de plástico o de goma (en los buenos momentos) en la calle y oíamos por la radio los partidos y los domingos (también los sábados, las divisiones menores del futbol) escuchábamos el relato de una gambeta, un cabezazo, un gol, y esa era nuestra módica alegría que duraba una semana y cubría, como un mantel piadoso, la mesa en la cual podía estar ausente el pan. Es decir: entre la pobreza saltaba una pelota de goma.

Y el fútbol olía a pan. El gol sonreía. Los jugadores se conocían por la radio: Brindisi, Alonso, Bochini, Maradona.

Hoy a Messi lo vemos por tele en colores y por la computadora (Messi también juega para nosotros).  

Yo sé que cuando Maradona hacía una gambeta o un gol, era para nosotros, para los pobres. Y sé que esa gambeta y ese gol tenían olor a pan que quizá no estaba sobre la mesa.  

Por eso, gracias, Diego.  

AUTOR: Fernando Azamor

Zárate (Buenos Aires- Argentina)

TALLER VIRTUAL 10


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