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LIBROS PUBLICADOS POR LA AUTORA
(poesía y narrativa)
"DE LOS HIJOS" (2014)- Ediciones Mis Escritos (Bs. As.)

Rincones y Acuarelas I (Poesía) -2019- La Imprenta digital (Bs. As)

Rincones y Acuarelas II (Narrativa)- 2019- La Imprenta digital (Bs. As.)

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y en otras librerías del país.

viernes, 15 de mayo de 2020

"Recuerdos de familia" (por María de los Ángeles Albornoz) TALLER VIRTUAL 3



     En esta tarde, gris y fría de un mayo otoñal,  decidí ordenar la biblioteca, y encontré el álbum familiar,  dejé de lado los libros, me puse cómoda y comencé a mirar las fotos de mis primeros años de vida. La fotografía  de mi bisabuela Teresa, sentada en su hamaca, me trajo a la memoria, un domingo en la década del 40.
-Nuestra familia acostumbraba reunir a los parientes en un almuerzo, un domingo por mes,  alternando las reuniones en casa de nuestros tíos abuelos maternos. La reunión tuvo lugar en casa de mis abuelos Ángel y Rosa, a la nunca pude decirle abuela, debía llamarla Mamá Rosa.  Los hombres se ocupaban de armar, con tablones y caballetes,  una larga mesa en el patio,  mi bisabuela Teresa, se mecía en su hamaca de madera y mimbre. Las mujeres  en la cocina, se encargaban de preparar exquisitos tallarines con salsa, a los niños nos mandaban a  jugar. Este fue un domingo muy particular, cansada y agitada, fui  a  la cocina por agua,  mi madre me alcanzó un  vaso con agua fresca y volvió  a sus menesteres. Curiosa como todo niño, oculta tras la puerta, las escuchaba  hablar en voz baja. Quedé intrigada- ¿por qué hablaban así?   
Llegó septiembre con perfume a jazmines de nuestro jardín, a minutos del mediodía, sonó el timbre, era el cartero, me pareció raro,  acostumbraba pasar por el barrio  a eso de las nueve de la mañana. Apresuré el paso, es un telegrama -dijo el cartero- y  me hizo firmar una planilla. Venía  dirigido a mi padre, Ángel Miguel, el tercero de nueve hermanos, cuya raíz materna, provenía de Italia, en Udine, Venecia. Entregué el telegrama, mientras lo leía, algunas lágrimas empañaban su mirada. .El almuerzo era un momento sagrado, toda la familia alrededor de la mesa bendiciendo los alimentos, era aprovechado por nuestros padres para conversar sobre nuestros  estudios,  y hacer recomendaciones, sobre el respeto y obediencia a la maestra, segunda madre,  que hoy recuerdo con nostalgia. Yo cursaba el segundo grado de la primaria (tercer grado de ahora), en una escuela pública,  mi hermana Teresa, el primer grado, en un colegio religioso.  Finalizado el almuerzo, mi padre  con voz pausada, comentó el contenido del texto del telegrama: “Falleció Teresa”.
- No queríamos preocupar a  la abuela Teresa (nuestra bisabuela) sobre el delicado estado de salud de su madre Teresa, (nuestra tatarabuela) luego de una larga enfermedad, de la que teníamos conocimiento. Había quedado viuda muy joven y nunca pudo superar la partida de sus hijos Luis con su esposa Ana, y cinco hijos,  mi abuela Teresa, con su esposo Valentín y seis hijos, tres varones y tres mujeres, en busca de nuevas oportunidades., en Argentina. Lo hicieron gracias a la ayuda de su madre, y parientes,  familia de buena posición económica. Repuesto de la emoción dijo: debo avisar a mi madre y a mis tíos. Nos levantamos en silencio, pasamos  a la cocina para ayudar a nuestra madre, mamá lavaba los utensilios de cocina, yo ayudaba a secar platos y cubiertos,  mi hermanita a guardar  los cubiertos.
El domingo al mediodía, finalizado el almuerzo, papá retomó  la conversación:
- La Nona Teresa nos contaba  que el viaje a Argentina, fue  largo y sacrificado, lo hicieron alentados por parientes que se aventuraron a viajar, años antes y formaron sus hogares en  Colonia Caroya, localidad de la provincia de Córdoba. A su hermano Luis, le gustó el lugar y se radicó allí. Mis abuelos, viajaron al norte y se radicaron en Monteros, en Tucumán, inauguraron una casa de comida, donde trabajaba toda la familia. Ese día comprendí la conversación en voz baja, que me intrigara  en su momento, el secreto era  el estado de salud de su  abuela Teresa, que ya había sufrido la pérdida de su esposo Valentín y no querían preocuparla, además, descubrí  el porqué de tantas Teresa en la familia.
Pasaron  siete años, la vida continuaba con alegrías y sobresaltos, la bisabuela, falleció, todos decían “murió de pena”. Un domingo de mayo, reunidos en casa de tío Ernesto, uno de los cinco hermanos de Mamá Rosa, los mayores comentaban que la familia debía contribuir, para que Dante, hermano de mi Mamá Rosa, viaje a Italia, para representar a la familia,  por asuntos relacionados con la herencia de los parientes que sobrevivieron a la segunda Guerra Mundial.
De regreso a casa, mi madre, mirándonos con ternura dijo- tendrán que ser muy cuidadosas con todo, tenemos que ahorrar para ayudar a la familia. Con su padre, acordamos  colaborar con dinero, para  la compra del pasaje del tío Dante. 
Después de tres o cuatro meses, recibimos noticias, tío Dante estaba de regreso y traía noticias. Llegó a nuestra casa, una vez más en  domingo, jornada plena  de emociones.  En cierto momento, colocó  sobre la mesa, una caja de madera labrada, no conocía su contenido, con  manos temblorosas, tomó una llave de bronce, que traía consigo,  y la abrió. Sorprendido, tomó una a una,  hojas de papel, eran  cartas amarillentas, arrugadas y de bordes  gastados, el tesoro más preciado de su abuela Teresa, que hoy pasaba de mano en mano, entre sus descendientes. Luego dos  fotografías en blanco y negro, una  de toda la familia, recuerdo de despedida y la otra abrazada a sus hijos,  el día la partida. La imaginé  contemplando esas fotografías, leyendo esas cartas y la hoja desprendida, de un libro, tal vez de  un devocionario…

AUTORA: María de los Ángeles Albornoz
Monteros- (Tucumán- Argentina)
  

TALLER VIRTUAL 3

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